2. Estado del arte - Antecedentes
En este marco de nuevas miradas a la formación profesional, la
educación permanente es definida por (Fullat, 1975): como una educación
integral que abarca toda la vida y todas las posibilidades del ser humano. Por
su parte, (Ludosjoski, 1981): la identifica con el perfeccionamiento integral y
sin solución de continuidad de la personalidad humana, desde su nacimiento
hasta su muerte; mientras (Fonseca, 1984a): la considera el principio
pedagógico por medio del cual se indica que el proceso educativo es continuo
a lo largo de la vida de los individuos y en todas las circunstancias. Supone
acciones constantes de capacitación, actualización y perfeccionamiento.
Fonseca, (1984b): asegura que la educación permanente no es en sí
misma una modalidad educativa, por lo contrario, es un vaso comunicante y
constituye un principio rector que orienta al sistema educativo y lo impulsa a la
búsqueda de nuevas alternativas o recursos pedagógicos que permitan ofrecer
formación al hombre según sus diversas etapas evolutivas.
El Ministerio de Educación del Ecuador aborda este tema desde la
formación continua y plantea que:
Se parte de la premisa de que el aprendizaje no es estático, por
tanto, requiere de un proceso permanente de fortalecimiento de
las competencias profesionales y de enriquecimiento de sus
prácticas pedagógicas, para alcanzar los estándares de calidad
que buscamos en la educación ecuatoriana. (Dirección
Nacional de Formación Continua, 2015, pág. 1).
La formación continua para docentes en Ecuador constituyó objeto de
atención directa del Ministerio de Educación hasta finales del siglo pasado,
desde donde se diseñaban e impartían cursos de capacitación en aras de
superar al personal docentes de los diferentes niveles educacionales. En este
mismo período, las universidades asumieron algunas responsabilidades
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Artículo Arbitrado
constante de la profesionalidad docente para la mejora del desempeño.