Revista Scientific Volumen 3 / Nº 8 - Mayo-Julio 2018 | Page 164

2. Estado del arte - Antecedentes En este marco de nuevas miradas a la formación profesional, la educación permanente es definida por (Fullat, 1975): como una educación integral que abarca toda la vida y todas las posibilidades del ser humano. Por su parte, (Ludosjoski, 1981): la identifica con el perfeccionamiento integral y sin solución de continuidad de la personalidad humana, desde su nacimiento hasta su muerte; mientras (Fonseca, 1984a): la considera el principio pedagógico por medio del cual se indica que el proceso educativo es continuo a lo largo de la vida de los individuos y en todas las circunstancias. Supone acciones constantes de capacitación, actualización y perfeccionamiento. Fonseca, (1984b): asegura que la educación permanente no es en sí misma una modalidad educativa, por lo contrario, es un vaso comunicante y constituye un principio rector que orienta al sistema educativo y lo impulsa a la búsqueda de nuevas alternativas o recursos pedagógicos que permitan ofrecer formación al hombre según sus diversas etapas evolutivas. El Ministerio de Educación del Ecuador aborda este tema desde la formación continua y plantea que: Se parte de la premisa de que el aprendizaje no es estático, por tanto, requiere de un proceso permanente de fortalecimiento de las competencias profesionales y de enriquecimiento de sus prácticas pedagógicas, para alcanzar los estándares de calidad que buscamos en la educación ecuatoriana. (Dirección Nacional de Formación Continua, 2015, pág. 1). La formación continua para docentes en Ecuador constituyó objeto de atención directa del Ministerio de Educación hasta finales del siglo pasado, desde donde se diseñaban e impartían cursos de capacitación en aras de superar al personal docentes de los diferentes niveles educacionales. En este mismo período, las universidades asumieron algunas responsabilidades 163 Artículo Arbitrado constante de la profesionalidad docente para la mejora del desempeño.