comportamientos, actitudes y percepciones de los individuos en torno a
diversos temas asociados con su vida diaria, particularmente a su relación con
los bienes públicos y con las leyes y normas que les aplican.
La relación entre cultura ciudadana y desarrollo económico no había
sido considerada en la mayoría de los modelos económicos ni en las
estrategias de los actores de las ciudades, sino hasta años recientes. Entre
los promotores de esta nueva visión destacan Putnam y Langes (Citados por
IMCO, 2010b), quienes demuestran que siempre la cultura ciudadana ha sido
un factor clave en el desarrollo económico de diferentes países, y que aún
mantiene vigencia.
Un ciudadano con cultura cívica tiene cuidado sobre los instrumentos y
equipos que utiliza, el agua que consume, la basura que genera, los parques
y espacios públicos que utiliza, el impacto social que sus conductas o
costumbres generan, es respetuoso con sus semejantes, de las leyes y
normas ciudadanas, propone, impulsa y ejecuta ideas, es un emprendedor.
Ejemplo de la relación ciudadana con las leyes y normas es el cumplimiento
de las obligaciones tributarias, el pago de los servicios públicos que usa, el
respeto a las normas de tránsito y de convivencia vecinal. Todo esto contribuye
a elevar los índices de desarrollo humano.
Según Tarabay y Perinat (2011), un mejor desarrollo humano no puede
impulsarse solamente mediante la educación y las inversiones económicas o
una combinación entre ambas. Se requiere atender también el problema
cultural de las mentalidades, es decir, inducir cambios de conducta o
comportamientos de agresividad ciudadana, comportamientos que en algunos
casos son interpretados como valores positivos e imitados, divulgados o
alabados por partes o representaciones importantes de la sociedad.
345
Arbitrado
Por cultura cívica o ciudadana, también nos referimos a los