JUANITA MARTINI
Primero, es súper probable que la relación NO vuelva a hacer lo mismo.
Empiezan a haber espacios incomodos y cuestionamientos tan mínimos por
todo, como por ejemplo: ¿lo llamo? (¿Por qué, si nunca te importó ni la hora,
ni con quien estuviera? Tú simplemente llamabas y decías lo que tenías que
decir).
Y después del “revolcón” ¿qué? O sea ¡¡más incomodo porfa!! ¿Que decir?
¿Qué hacer? ¿Qué tema poner? ¿Nos hacemos los tontos o lo conversamos?
¿Muchas preguntas o no? O sea, en verdá si me dicen que son tan relajados
que van a poder sobrellevarlo, vaya y juegue, pero si no, ¡ni se te ocurra!
Por otro lado, tenemos a todos los amigos en común. Que además saben
toda la buena onda que hay entre ustedes, como para que de un momento a
otro no se quieran ver más. ¿Qué raro no? Todos van a preguntar qué pasó.
¿Y ustedes que van a decir? No, es que pucha mira si, lo que pasó fue que
eehh. Bla, bla, bla... ¡¡Horrible!! ¿Y qué va a pasar cuand o hayan ocasiones en
donde NO PUEDEN FALTAR? ¿Ah?¡Mejor no generar momentos incómodos
gratis! ¿¿Pa que?? ¡No sea pava!
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