AMIGOS EN VIAJE
HISTORIAS DE MOCHILEROS
El diesel del norte
Decidimos recorrer el norte de Chile sin
tener que pagar por ello, por lo que tuvimos
que pedir aventón o hacer dedo como se dice
en sudamérica. En la ida todo fue de maravilla.
Ya de vuelta, en una gasolinera de la ciudad
de Antofagasta, conocimos a Patricio, que
estaba cargando diésel.
Horas después, luego de unos cuantos
cientos de kilómetros, Patricio nos contaría
que para ganar dinero, roba diésel del camión
que conduce. Mediante algunas maniobras
al volante, logra ahorrar al menos 100 litros
por cada viaje que realiza, los que vende
en algunos puntos en la carretera que se
conocen solo mediante el boca en boca de los
camioneros.
Patricio iba al sur, justo donde nos dirigíamos.
Eran las 11 de la noche de un día viernes y el
viaje venía como anillo al dedo para no tener
que dormir en el Desierto de Atacama: el lugar
más árido del mundo, con unas temperaturas
bajísimas, que de noche rondan los cero
grados.
Cuando nos subimos, el tipo no paraba de
hablar. Yo le comenté a Camila, mi compañera
de viaje, sobre lo energético que estaba el
hombre. “Se mandó una línea de coca cuando
bajó a poner petróleo”, me respondió. Yo, que
no conozco mucho sobre el tema, comencé de
pronto a entenderlo todo. “De acá no paro de
conducir por unas cuantas horas”, nos decía
el conductor sin despegar la mirada de la
carretera.
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