Revista Perniciosa Mar. 2015 | Page 17

Solía escribirte poemas en secreto, en la madrugada donde la espesura de la arena me cubría los pies y el alcohol refrescaba mi pecho que ardía ante el calor hiriente. Solo la luna podía descubrir entre mis piernas el cansancio de pensarte una y otra vez, como si solo el holograma de tus pechos diminutos en mi mente junto con la fricción pudieran apaciguar esta obsesión de que cabalgaras en mis montes, con la rapidez y el desenfreno que rescatabas una vez descalza en los pasillos de ese monumento que se caía a pedazos. La playa dormía con las olas refrescando el menhir que se alzaba en mí, como un obelisco intentando tocar el cielo. Era un volcán cada vez que imaginaba tu sexo cubierto de arena, con el sol quemándonos la piel. Queriendo cocinar tu caracola con mi lengua. Tu conchita acuosa. Pero como decirte que solo quiero meter este amor dentro de vos solo una noche para quedarme con tu recuerdo por siempre y partir lejos de ese sol que tanto recubre tu boca. Porque tenerte todos los días sería un fastidio, tener que aguantarme las noches en que sangrás, soportar tu histeria, tus ganas de asfixiarme con tus pechos rugosos cuando envejezcas, los gritos de tus hijos, los pelos en las piernas cuando no te depilás, verte afeitar el bigote, escucharte roncar por las noches. Que solo me interesa el frío de la soledad, el whisky y las putas caras levantando mis ensueños. Que me quiero embriagar en un burdel y terminar en mi cama destrozada con botellas vacías por toda la habitación, con los pies ensangrentados de pisar vidrio y mierda y masturbarme con tu imagen de virgen calentona. Que quiero inmortalizarte en una noche para toda la vida, robarte un beso en lo oscuro mientras todos bailan y leen a malos poetas escribiendo sobre amor. ¿Qué es el amor si no una sucesión de frases cursis, de parejas burguesas que fingen amarse para toda la vida, que creen que con un ramo de rosas van a arreglar todas las mentiras, los engaños y cubrir que tienen una amante a la vuelta de la esquina esperando para arrancarle los gemidos que ellos esconden para que no escuchen los hijos? Yo quiero destrozarte los pechos con los dientes, arrancarte el clítoris con mi lengua, enterrar mi miembro en tus tetas, y bañarte con mi lava corrosiva quemando tu vientre hasta hacerlo sangrar, colisionar con tu cuerpo hasta encendernos y quemarnos vivos. Quiero morir en vos. Marlene Ayala Nació en Bs.As. Actualmente vive en la Rioja, En 2013 publicó su primer libro de poesía erótica: "Donde solíamos gritar poemario de una ninfómana.