Revista Perniciosa Mar. 2015 | Page 18

Dedicado a la impunidad En San Luis si las caras hablaran más de la cuenta, tendría que retirarme a los tétricos laberintos que se esconden en mi memoria y quedarme ahí hasta que reviente el punto y la soga se corte por el lado más fino. Las oscuridades se revelan taciturnas y siempre a salón cerrado. Las miradas parcas pueden eclipsar en el momento menos esperado, y se cruzan y ya comienza el tironeo verborrágico, y ya la violencia de quienes tienen la chicana más potente. Esa tarde creí que todo iba a deglutirse como cualquier tarde, vino, charlas que ruedan en la calesita de lo repetitivo, algún porro y a la cama a esperar que la mañana se caiga encima cuando la parada del colectivo se llena de obreros de esta patética historieta. Pero la comedia de lo absurdo se preparada tras bambalinas para tirarse con los colmillos sedientos a mi cuello. Da risa pensar que cuando llegó el patrullero yo les dije a los chicos que me dejaran hablar a mí. La de siempre, contra la pared, quién está fumando un “fasito”, y esa muestra de desprecio por la cultura y el buen gust œ]YH]Y\