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Revista Pedagogía de los Sueños
A la comunidad educativa de la EPA N º 11“ Carlos Juan Rodríguez”
EPA N ° 11 Dr. Carlos Juan Rodríguez
Ciertamente es que cuando las cosas se viven y que con el pasar del tiempo las vamos comprendiendo en toda su dimensión. Esto es lo que sucede con la VIDA, ésta, es una sucesión de hechos que se van dando por etapas que se producen sin solución de continuidad.
Primero, nacemos y dependemos de otras personas que nos alimentan, asean, visten, etc. Empezamos a crecer poco a poco, en edad, tamaño, conocimientos; después viene la escuela donde otras personas son casi como nuestras madres, encontramos compañeros y amigos de la misma edad. Terminamos el primario y arrancamos con el secundario, al principio con los miedos propios de la edad y de los padres: nos creemos grandes pero en el fondo seguimos siendo niños: avanzamos y vamos adquiriendo coraje y ya consideramos que estamos de vuelta de casi todo. Este ciclo llega a su fin y comprobamos que fue la parte más hermosa, alegre y entretenida del ciclo educativo obligatorio donde todo era casi ideal, soñando con lo que seremos o que querremos ser.
Entonces, recién ahí vemos que los que hasta ese momento sólo eran derechos de los niños / jóvenes, que siempre estuvieron a nuestro lado, también tenían, a la par, obligaciones o deberes que no los terminábamos de asimilar. Comprendimos que la mayoría de las cosas cambian, algunos podrán continuar estudiando en la universidad para ser médicos, abogados, ingenieros, etc., es decir, alcanzar un título profesional para su orgullo y el de los suyos. Otros, deberán comenzar a trabajar para ayudar en la economía familiar o porque constituirán sus propias familias y así el ciclo vuelve a reiniciarse con otros protagonistas.
A nosotros, los mayores, que vamos concluyendo el accionar activo, nos llega el momento de pasar la posta y ceder el camino a otros más jóvenes para que continúen con lo que hicimos bien o no pero sí con las mejores intenciones de lograrlo para beneficio de quienes, en gran medida, dependían del accionar nuestro.
Y el día del retiro llegó, los sentimientos, las sensaciones, son dispares, opuestas tal vez. Por un lado, alegría porque se finalizó un ciclo y la vida continuará con otras metas, descansar, viajar, disfrutar, etc. Pero, simultáneamente, está la tristeza de separarse de los compañeros con los cuales se han compartido años de trabajo, con buenos y malos momentos y que, en adelante, seguiremos en contacto pero que poco a poco nos iremos alejando; dejar a los alumnos, el motivo primero de nuestra misión, que más de una vez nos hicieron enojar pero que hoy te dicen:“ Prece, profe, no se vaya”; ¿ Por qué se tiene que ir?”;“ Nosotros no queremos que se vaya.”
La emoción del momento y la disfonía que padecía después de mi última clase sobre Minería en 2 º año“ D”, no me permitieron, en el momento del acto de despedida, agradecer en primer lugar tal acto pero al mismo tiempo, contestar o frenar la cantidad de elogios que se emitieron sobre o hacia mi persona; la mayoría, inmerecidos o exagerados. El objetivo siempre fue cumplir con lo que se esperaba de mi en la función que tenía en el momento: compartir mis conocimientos explicando lo más claro posible y las veces que fuera necesario; ayudar, comprender, apoyar, contener a cada alumno cuando así lo requería; estimular y motivar la necesidad de estudiar para lograr que puedan estar mejor preparados para enfrentar su futuro.
Desde el 11 de abril de 2006 hasta el 31 de agosto de 2016 pasaron 10 años, 4 meses y 20 días en los que fui profesor de Matemática, Geología, Tecnología y Geografía y finalmente, Preceptor, también asesor( de lo que fuera), compañero y amigo. Y, hoy, me he convertido en el Primer jubilado de la escuela.
Por último les dejo un pensamiento de un escritor alemán( Jean Paul, 1763-1825):
“ El recuerdo es el único paraíso del que no podemos ser expulsados”.
¡¡ SIEMPRE ESTARÁN EN MI MEMORIA ¡¡ ¡¡ HASTA SIEMPRE!!
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