Ayrton Senna, Alain Prost, Niki
Lauda y Michael Schumacher,
eran terriblemente egoístas y
suman entre todos ellos, 17 coronas mundiales. Y Sebastian
Vettel, antes de hacer de figurín
blandito en La Scuderia, también fue tachado de depredador cuando zurraba a Mark
Webber. Con él, tendríamos 21
cosechas debidas al denostado
egoísmo…
CRÍTICAS EN LO PERSONAL
Seamos honestos, el grueso de
las críticas y opiniones que recibe nuestro compatriota suelen
tener que ver más con su vida
privada y comportamiento fuera de la pista que con su calidad
como conductor de monoplazas.
Es un ogro ante los micrófonos.
Su vida sentimental no convence. Siempre elige mal. Es demasiado crítico y exigente. Su
hinchada tiene malas pulgas. Su
entorno no está a la altura. Lobato tal o cual. Etcétera, etcétera, etcétera… ¿Y como piloto?
Como piloto, Emerson Fittipaldi
le tildaba no hace mucho de
maestro y Jackie Stewart de
genio y como piloto, está muy
bien cotizado y es valorado por
sus jefes y respetado y temido
por la mayoría de rivales.
No parece un mal saldo aunque
dicen de él que no es buen calificador, pero, ¿eran buenos los
sábados, Sebastian Vettel sobre
el RB10 o Kimi Räikkönen sobre
el F14-T?
La pregunta tiene trampa, obviamente. Todo el mundo conoce perfectamente que sin un
buen coche, incluso el mejor
calificador está vendido, y que
si no se califica arriba, cualquier
carrera resultará dura en extremo. Pues bien, esto es precisamente lo que ha hecho Fernando Alonso durante las últimas
temporadas: sobrevivir a unas
malas calificaciones sacando
petróleo del monoplaza durante
los domingos, mientras se ganaba, eso sí, el respeto de los que
realmente entienden de qué va
la cosa y aprecian estos gestos
en lo que realmente valen.
HABLAR MAL DE ALONSO DA RÉDITOS
Dicho lo cual, podemos perder el
tiempo intentando entender a
los que no opinan, o atendiendo
las palabras de los muchos que
tratan de ganar su minuto de
gloria criticando la figura del
Alonso que no desarrolla su