Iceman is back
Kimi por su parte nunca va a dar todo lo
que lleva dentro por un premio menor,
ahí radicó parte del problema en 2014, a
lo que se sumó un Alonso que en la cumbre de su forma parece poco menos que
invencible. El caso es que el finlandés
no tiene este año al incómodo español
como compañero de box, a lo que se suma un monoplaza mucho más de su gusto. Un monoplaza diseñado por James
Allison, el mismo hombre que creó las
máquinas con las que Räikkönen venció
dos Grandes Premios en su regreso a la
categoría reina. La mejor prueba de que
el mejor Kimi está de vuelta la vimos en
mitad del desierto, cuando olió, primero
un podio, más tarde una posible victoria.
De no haber perdido tiempo detrás de
‘Seb’ hubiese apretado a Hamilton hasta
el final. Por el camino dejó una increíble
vuelta rápida –y van 41– en 1'36''311
marca de la casa. Lewis se quedó a segundo y medio.
Rojo impar
Esa es la única apuesta segura hoy día, ya
que Kimi, lastrado irremisiblemente por
su menor velocidad los sábados, no va a
perdonar a Sebastian los domingos, y
menos si el premio final es caza mayor,