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efinitivamente, Fernando se
equivocó. Y por mucho. Porque era evidente que Ferrari
tenía que tener su trozo del
pastel tras todos estos años
de regalos a Red Bull y Mercedes. La F1 es
un deporte donde la presencia de Ferrari es
crucial, y como dicen por ahí, Ecclestone
aprieta pero no ahoga. Sabe lo que hay en
juego, y sin Ferrari arriba, la F1 vale menos
porque los circuitos los llenan los tiffossi. Por
ello era previsible todo lo sucedido: Todas
esas licencias relativas a los motores para
poderse igualar con Mercedes no son más
que una triquiñuela para asegurarse que Ferrari podía disputar los Mundiales, porque
con ellos arriba valían más.
Y si el motor era crucial, la limpia en Maranello no lo ha sido menos. Han salido todos
aquellos técnicos que no hacían otra cosa
que entorpecer el avance de Ferrari. Se ha
organizado el equipo y se ha exigido el
máximo, sin temor a cruzar la línea roja
que divide lo legal de lo ilegal. Sin temor,
con ganas de demostrar que en Ferrari se
puede tener un mal año, pero que ante todo
es un equipo Campeón, que saca el corazón y el orgullo propio para trabajar más
que nadie y darle la vuelta a la tortilla. Con
Allison tomando las riendas, además no
había otra. Fernando, te equivocaste...