EN LA F1, LA CLAVE ESTÁ EN LA CABEZA...COMO SIEMPRE.
L
a cabeza, eso es lo importante.
En la F1, ese deporte de tanta
tecnología y reglas tan complicadas, lo que lo decide todo es
lo rápido que puedas llegar a
ser en comparación con tus rivales. Y para
lograr ser rápido se suele pensar que se necesitan 2 cosas: talento y un monoplaza
competitivo. No diré lo contrario…pero esa
ecuación está incompleta. En la F1, para
triunfar, como en cualquier otro deporte,
además de tener talento, se necesita una
cosa que no todos tienen igualmente desarrollada: una cabeza bien amueblada. Algo que marca diferencias muy importantes a la hora de enfrentarse a los retos que
este deporte te pone por delante. Ejemplos
tenemos muchos, pero el más debatido recientemente es el de los dos pilotos de Mercedes: Lewis Hamilton y Nico Rosberg. El
talento de ambos no ofrece discusión. El
alemán puso contra las cuerdas a Lewis el
año pasado y batió a Michael Schumacher
durante 3 años seguidos con el mismo coche. El talento de Rosberg no está en duda,
pero sin embargo su rendimiento este año
dista años luz del que tuvo la temporada
pasada. Parece el primo del Nico que vimos
en 2014, como diría Briatore. Y al cambio
tenemos un Hamilton especialmente seguro de si mismo, que parece estar en
otra galaxia en comparación con el piloto
que veranea en Ibiza y habla un español
más que correcto. ¿Qué ha pasado?¿ha perdido su talento Rosberg de repente? Ni mucho menos, es una cuestión de confianza.
Esa que te hace dar tu máximo o hundirte
en la miseria.
Pero Rosberg no es ni mucho menos el
único caso de piloto que deja de rendir por
estar su confianza en horas bajas. El año pasado tuvimos dos buenos ejemplos: Vettel
y Raikkonen, que ahora comparten equipo
para más inri. Sebastian y Kimi fueron batidos contundentemente por sus respectivos compañeros de equipo la temporada
pasada, hasta el punto de ver comprometido seriamente su prestigio, construido durante todos estos años. De Vettel se dijo
que todo se había debido al coche que había conducido estos 4 años, y de Raikkonen
que al final había resultado ser peor piloto
que Felipe Massa. Los dos comenzaron la
temporada viendo como sus compañeros
les iban batiendo carrera sí, carrera también. Alonso fue a por todas desde el principio, consciente de que la mejor manera
de imponerse a Raikkonen era hacerle dudar desde el principio. Ricciardo decidió
que viniendo de Toro Rosso, cualquier cosa en el Red Bull era mejor e iba a darlo todo por conservar ese puesto. El enfoque de
ambos fue ir a por todas desde el comienzo.
Mientras ellos batían a sus rivales, estos
construían un muro tan alto para su rendi-