Revista Muy Fan de la F1 nº2 May. 2015 | Seite 28

Y se nos fue genio, y nació un mito. Un 1 de Mayo de 1994 el mundo de la F1 entraba en estado de shock. El circuito de Imola nos arrebataba para siempre a un genio, algo más que un piloto. Un tres veces Campeón del Mundo nos dejaba tras un fin de semana fatídico, en el que los accidentes fueron una constante y en el que el también piloto Roland Ratzemberger fallecía el día anterior a bordo de un Simtek que hace unos meses iba a ser el monoplaza del primer equipo español de F1 de la historia: el equipo Bravo F1. Sólo el cambio de cartas que hizo el destino en el último momento impidió que ese coche fuera español y quien sabe si uno de sus pilotos Jordi Gené, que ya estaba apalabrado. Pero volvamos a Senna, a Ayrton. Mucho es lo que ha cambiado desde aquel fatídico 1 de Mayo, en el que la F1 se prometió a si misma mejorar la seguridad hasta unos niveles donde los pilotos no volvieran a protagonizar noticias sobre fallecimientos. Durante un tiempo ha sido así, y bien es justo recordar que el habitualmente criticado Max Mosley hizo mucho por la seguridad. De un tiempo a esta parte, sin embargo, las cosas han cambiado. Maria y Jules han pagado el precio. La vida cambió mucho ese 1 de Mayo para todos los aficionados a la F1. Nació un mito, sí, pero nos dejó un piloto que hacía verdadera magia al volante. Y sin embargo, aun dejándonos, Ayrton se hizo inmortal…