E
sas son las palabras de
Pat Symonds al periódíco The Guardian, sí. El
Director Técnico de Williams confiesa lo mucho que había cambiado el panorama en el equipo británico que tantos Campeonatos del Mundo, victorias y podios ha logrado en la F1. Y
lo narra de la siguiente manera, realmente descriptiva: “Cuando me
uní al equipo me encontré un grupo
de gente de mucho talento pero que
habían perdido su propia autoestima. Habían olvidado como ganar.
Incluso el año pasado llevó un tiempo que la recuperaran.” Pero Pat lleva incluso más lejos para describir
hasta que punto del ADN de Williams
había llegado ese cambio de mentalidad hacia la de un equipo perdedor.
“En nuestro primer test invernal en Jerez de la Frontera este año, llegué y me
encontré con los camiones del equipo estaban en la parte final de la calle de
boxes y me volví loco porque eso mostraba una falta de mentalidad ganadora.
Colocaron los camiones en la parte final de
la calle de boxes, pero no estamos al final,
somos el tercer equipo y deberíamos estar
orgullosos de ello. Puede parecer algo trivial pero forma parte de una mentalidad
que necesitas para ganar. Continuamente intento construir esa mentalidad ganadora. Es una parte tan importante de lo
que hago como la integridad de ingeniería
que deseo creer que añado al equipo. Y eso
muestra que después de 10 años de declive
no es algo que puedas cambiar en unos pocos meses. Tienes que trabajar en estas cosas. También explica porqué es tan condenadamente importante el que consolidemos la posición en la que estamos, que fortalezcamos el carácter y que entonces
avancemos”.
Symonds también habla de la necesidad
de manejar el dinero del equipo con inteligencia, apostando sólo por aquellas piezas que suponen una mejora para el coche. Cosas de que no sobren los recursos:
“Una pate importante de mi trabajo es
intentar y asegurarme de que ponemos
nuestros recursos donde obtengamos el
mayor retorno. Te hace la vida algo más
difícil, un poco más desafiante, pero me
gusta”. Ahora ya sabeis como ha logrado
darle la vuelta a Williams como un calcetín. El que vale, vale. El tiempo es el
mejor juez de ello...