soltadas a diario en este bendito deporte. Y ojalá todo se limitara a las
declaraciones, que no es el caso. Pero metámonos con más profundidad
en el tema…
LAS DECKARACIONES DEL PERSONAL DE LA F1
Lo primero que puede saltar a la vista son las declaraciones. Cada día
hay una polémica nueva. Unas veces por la normativa, tan flexible como
un chicle de Boomer, y otras veces porque hay que meterse con algún
piloto, los cuales también ponen de su parte. Hamilton, Alonso, Vettel y
Raikkonen suelen protagonizar estas últimas, pero dependiendo de
quien haya sido el protagonista, las respuestas son muy diferentes. De
Hamilton, con su renovación no concretada, tenemos cada día un capítulo nuevo. Entre tanto tira y afloja, Wolff, Lauda y Hamilton hay días
en que parecen estar componiendo entre los tres una canción de rap de
esas que tanto le gustan al inglés. Con Alonso, el traidor a la Scuderia
“más odiado” de la historia reciente, la cuestión se ha ido incrementado
con los recientes resultados de McLaren. Desde Italia los periodistas tienen su diana particular con el asturiano, que nos recuerdan lo mal que
terminó con la Scuderia. Tan mal terminó con los de Maranello que cada
vez que hay un GP se ve al de Oviedo echarse unas risas con los técnicos
italianos. Desde Rivola hasta el último mecánico de Ferrari. Lauda,
además, siempre que puede y tiene ocasión, lanza alguna pullita a
Fernando. Es fácil acordarse de la vez que le llamó perro, pero en su
eterna contradicción es capaz de decir que era lo único bueno que tenía Ferrari para al año siguiente, que es el piloto más completo de la parrilla…a decir que menos mal que Alonso se fue, que era un malhumorado, alguien que sólo envenenaba al equipo y que sólo lo criticaba
públicamente. Estamos hablando del mismo que lo quiso fichar en al
menos 3 ocasiones: cuando estaba en Jaguar, antes de que ficharan a
Hamilton y cuando le propusieron a Ferrari el cambiazo del asturiano
por Lewis Hamilton. Y esa contradicción es la que ya de por si justifica
este artículo. ¿Como es posible que digan una cosa ante los micrófonos, ante toda la opinión pública, y luego se quieran tanto “en la intimidad”?. Muy sencilo, lo que ocurre de puertas hacia afuera es un teatrillo, un espectáculo de circo, diseñado para entretenernos si lo que pasa en pista no llama la atención. Cuando los intereses se ponen sobre
la mesa con un folio que firmar, cualquier declaración pública del pasado se borra literalmente de la memoria ¿Qué dijiste que?¿que yo lo
dije cuando?. En la F1 sólo