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LINAJE CULTURAL
EDICIÓN N° 1
-“No, a todas se les da el mismo tratamiento porque entre otras cosas esta selección no la hice yo solo, ya
que el decano Carlos Ramos de la universidad me dice que aparte las mejores crónicas y yo alcancé a sacar
120 pero obviamente eran muchas, entonces me dice que saque la mitad y saqué 60 pero aún eran muchas
y terminamos en 30. Es decir, ahí me ayudaron a seleccionar estas 30 crónicas del libro”.
- En la relación que tiene entre docente y cronista. ¿Algo que usted siempre les haya aconsejado a sus
estudiantes al momento de escribir y que además usted haya tenido en cuenta a lo largo de toda su
trayectoria en diferentes ámbitos?
“El consejo o la sugerencia es la misma. Cuando uno está joven uno tiende a pasar por encima de los
detalles digamos, te mandan a hacer una cobertura periodística y en el afán de hacer reportería no te das
cuenta de los detalles, entonces los pelaos pues obviamente vienen con ese mismo defecto, los mandan a
hacer una crónica, unos trabajos, y pasan por encima de los detalles y no se dan cuenta de la esencia de la
noticia. Por lo general cuando yo llego a un lugar a hacer una cobertura, digamos en el caso de crónica
judicial de un crimen; Siempre tengo en cuenta el aspecto humano, quien era la persona ya que a veces hay
historias cultas que la gente pasa por alto y que le resta importancia a la noticia”.
-¿Ya he hablado con varias de sus estudiantes y me dicen: William Ahumada cuando vamos a escribirle
algo, nos dice “sean venenosos” qué es eso de ser venenosos?
- “Venenosos quiero decir porque como te decía anteriormente que uno en el afán, tiende a pasar por
encima de los detalles y hay historias que quedan ocultas. En el caso de la información, que sean venenosos
cuando se va a denunciar, cuando se va a señalar a la gente que es responsable, ahí hay que ser muy
venenosos y deci r las cosas con nombre y apellido propio. Entonces venenoso en el sentido de que hay que
llegar hasta el fondo, tendemos a hacer las cosas a las carreras y no tiene en cuenta esas cosas que le dan
sabor, color y volumen a la vida. Sean venenosos es porque somos como perros de presa, que cuando nos
pegamos a algo tenemos que rasgar y con las uñas buscar hasta el fondo”.