los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas »( LS 14).
Somos muchos los que anhelamos un cambio; sin embargo, también somos muchos los que queremos ese cambio pero sin renunciar a nuestros hábitos de consumo. Necesitamos tener paciencia ante esta situación medioambiental, porque cambiar nuestra relación con el ambiente y modificar nuestros hábitos de consumo es un proceso que, como toda conversión, toma tiempo.
Corazón
Solo podemos cuidar lo que amamos. Así que este camino de cuidar de nuestra casa común empieza por conocer lo que somos y tenemos en este mundo, solo así, podremos amarlo. Nosotros, como cristianos, debemos contemplar la naturaleza como un reflejo del amor de Dios para con nosotros. Sólo el amor puede convertir nuestras miserias en milagros que generen vida.
El relato de la creación, entre otras muchas enseñanzas, nos dice que « Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín del Edén, para que lo guardara y lo cultivara »( Gn 2,15). La creación ha sido puesta en nuestras manos para sustentarnos con ella, para cuidarla y para nombrarla, es decir, para construir un futuro común desde el aporte de cada creatura.
¡ Dios nos dé la paciencia, la mirada nueva y el corazón para construir un mejor futuro!
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