REVISTA LA CRUZ 1062 ENE-FEB 2017 | Page 53

perdón. Porque el perdón te libera de las ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo.
– Se escucha fácil, padre, pero …
– Pero son lecciones, hijo, que se ejercitan frecuentemente, recuérdalo, dentro del Corazón de Dios.
– Está bien. Y, de penitencia, ¿ cuántos padrenuestros rezo?
– Nada más reza uno. Repitiendo, al ritmo de los latidos de tu corazón, la parte que dice: « perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden »( Mt 6,12). Y también pídele al Espíritu
Santo que te conceda la gracia de « Hacer conocer a Jesús manso y humilde, a Jesús misericordioso, a Jesús amable, al Jesús que perdona con la sonrisa en los labios ». 1
– Y de paso, por favor, en tus rezos encomiéndame a ese mismo Jesús.
– Claro que sí, padre. ¿ Cuál es su nombre?
– Félix de Jesús Rougier.
– ¡¿ El fundador de los Misioneros del Espíritu Santo?! ¡¿ El que la Iglesia ya declaró Venerable?!
– Anda, anda; vete en paz.
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Cf. Carta del padre Félix al padre Ángel María Oñate, 4 de marzo de 1926.
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