de esas primeras perlas. […] Me dice Manuel que mandó mis cartas al muy reverendo Padre General. ¿ Qué habrá pensado? ¿ Qué comentarios le habrá hecho Manuel? ¡ Ah, Manuel, te perdono de todo corazón, per has abusado muy gravemente de mi confianza en ti! 3
En este suceso, como en el anterior y como en muchos otros de su vida, Félix de Jesús no duda de ir más allá de la ofensa recibida, no se detiene ni da espacio al rencor o al resentimiento. Al estilo de Jesús, perdona de corazón a sus agresores, aun cuando éstos son de las personas más cercanas a él. Podemos entonces preguntarnos: ¿ De dónde le venía la fuerza para perdonar? Podemos ver a lo largo de su vida una fuerte experiencia de la misericordia de Dios. Félix es un hombre que se sabe
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Op. Cit. p. 402. pecador perdonado, amado infinitamente por el Padre y de allí surge su deseo de perdonar. Además, su amor y devoción lo llevan a desear ser misericordioso como el Padre. En su identificación con Jesús Sacerdote encontrará también una fuente inagotable de misericordia. Félix de Jesús pasaba largas horas de adoración y de contemplación, horas de meditación de la Palabra de Dios, donde seguramente aprendió a amar y a perdonar al estilo del Corazón de Jesús. En esto vemos la acción del Espíritu Santo que fue transformando a este hombre en un verdadero discípulo y misionero de Jesús: nuestro sacerdote misericordioso y fiel( cf. Hb 2,17). Félix de Jesús fue un hombre que se dejó llevar por las inspiraciones del Espíritu hasta ser como Jesús, imagen de la misericordia del Padre.
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