La lucha sigue, se ha obtenido una victoria pero vienen nuevos pul-
sos y otras batallas; el Gobierno se vio obligado a ceder por la fuerza
del pueblo en movimiento, pero sólo han librado una batalla, las élites
dominantes seguirán con las mismas políticas neoliberales del FMI,
buscarán dividir más el movimiento, distraerlo y hacerlo inofensivo.
Nuevos rumbos en el continente
La ultraderecha declina en América, es lo que indica el Ecuador de
estos días, al igual que la debacle de Macri en Argentina, el despres-
tigio y rechazo creciente de Bolsonaro en Brasil, la crisis política y de
movilización en Perú; en Colombia hay un Gobierno débil, atascado,
sin iniciativa y sin la capacidad ni respaldo para consolidar el pro-
yecto reaccionario que encabeza el ex Presidente Uribe.
Haití ya no soporta más la salvaje política neoliberal que incrementa
el histórico atraso y miseria a que vienen sometidos; desde hace 5 se-
manas, el país de nuevo se encuentra paralizado por los sectores po-
pulares y medios que piden la renuncia del Presidente Jovenel Moïse
y presionan por un Gobierno de transición.
En Venezuela el Gobierno Bolivariano sigue en pie a pesar de la des-
comunal ofensiva de Trump y de los Gobiernos de ultraderecha del
mundo. En esta segunda quincena de noviembre en las elecciones de
Argentina todo indica que Macrí saldrá derrotado y ganará la alianza
progresista del Frente para la Victoria.
En Bolivia y Uruguay, los pronósticos le dan el triunfo Evo y al Fren-
te amplio respectivamente. En México, país de peso en la región fue
desplazada la ultraderecha y hay un Gobierno progresista en cabeza
de López Obrador.
Lo anterior indica que se esta dando un cambio geopolítico en la re-
gión, que el llamado ciclo de la ultraderecha declina y que se está
conformando una nueva situación continental, de la que aún es difí-
cil precisar sus características y alcances progresistas, antiimperia-
listas y de integración continental.
PATRIA GRANDE
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