El Fondo Monetario Internacional es el agente encargado
de legalizar el robo en el que se traducen las políticas
de austeridad impuestas por el capitalismo financiero.
Tal imposición siempre se traduce en la transferencia de
riqueza de los pobres (traducida en las magras políticas
de protección social del Estado) a los ricos y en
el saqueo de los recursos naturales, así como de
los activos económicos, cuando los hay.
La principal derrota no es la de Lenín Moreno,
sino la del FMI y sus políticas de austeridad.
Las dificultades del FMI reflejan
el declive del neoliberalismo
en esta segunda década del siglo.
Boaventura de Souza Santos.
Ecuador: del centro al fin del mundo. La Jornada, 15-10-2019