Revista Insurrección insurrección 703 | Seite 39

veda, cuyas banderas eran la defensa del territorio ante el avance de la empresa transnacional petrolera Tropical Oil Company (TROCO), explotadora de yacimientos entre Barrancabermeja y San Vicente. Este era el espíritu revolucionario del San Vicente de Chucurí de ese entonces. Mientras tanto sus últimas calles empedradas le daban paso al pavi- mento y con ello todo iba cambiando poco a poco. Y como todo pueblo colombiano que se respete, tiene auténticas cosas de las que la gente no quiere hablar, porque San Vicente tenía la Calle de la mierda, cuyo origen se desprende de su nombre, la que vivía en las sombras por- que allí no llegaba la electricidad del municipio y estaba bordeada de tupidos matorrales. El Chure era famoso porque queda adyacente de la quebrada Las Cru- ces, por lo que una creciente de sus aguas arrastró las casas de le- nocinio, donde pecaban tanto los de a pie como los de más arriba, escondidos allí para que el público no los colocara en el ojo del hura- cán con su familia, en particular con sus esposas a quienes juraban fidelidad ante el altar de Dios. Sus habitantes no llegarían a 20 mil pero las actividades comerciales eran dignas de valorar. Las tres tiendas de abarrotes se mantenían surtidas y los dueños de Puerto Nuevo, El Dandy y La Campana sabían sin equívocos a quie- nes fiarle y a quienes no. El bar mas respetable era el Café Tívoli, los sábados y domingos su puerta principal se mantenía atestada de hombres mayores de 21 años, tomando cerveza y jugando billar, por supuesto que era necesa- rio ser mayor de edad para entrar, los menores que se colaban eran arrestados por la Policía. La Esquina de los varados era el sitio para enganchar los trabajado- res ambulantes, estaba por la calle del Hospital, a media cuadra abajo de la Farmacia de Don Germán Rojas que abría sus puertas frente al atrio de la Iglesia. MEMORIA COLECTIVA 39