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omenzaba la década de los 60 del pasado siglo y San Vicen-
te de Chucurí en Santander, con menos de 200 años de exis-
tencia traía al recuerdo a sus raizales la etnia indígena de
los Yariguíes, quienes durante 60 años resistieron al invasor
hasta que fueron exterminados junto a los Chanchones, por-
que ellas prefirieron inmolarse antes que someterse a sus verdugos
conquistadores.
Ese ser rebelde crecía ahora que los chucureños comenzaban a su-
perar La Violencia, finalizada hacía solo 7 años, luego de dejarle a
Colombia 360 mil muertos de la clase popular, junto a miles de desa-
parecidos víctimas de la clase dominante, todos ellos olvidados en la
más grotesca impunidad.
Como la vida sigue, sus habitantes trabajadores, alegres y guerreros,
extendían el cultivo del cacao que los llevaría a ser el primer produc-
tor del país; que hace posible deleitarse al desayuno con el sabro-
so chocolate endulzado con panela, acompañado con panes de rollo,
tostados y mestiza.
Así mismo sus tierras producen el mejor aguacate y no pueden faltar
las sabrosas hormigas culonas hoy exótico producto de exportación.
Entre tanto el país bulle en sus afanes de lucha, siguen vivos los re-
cuerdos del asesinato cobarde y premeditado contra el líder popular
Jorge Eliecer Gaitán y de Rafael Rangel Gómez, líder liberal, alcalde
del Poder Popular de Barranca en 1948 y guerrillero gaitanista des-
pués.
De contundencia era la lucha nacionalista de los trabajadores petro-
leros de Barrancabermeja y también la de los inconformes estudian-
tes de la Universidad Industrial de Santander (UIS), las que se con-
fluían con el llamado contra la oligarquía y por la toma del poder que
desde el Frente Unido del pueblo hacía el sacerdote Camilo Torres. En
su honor los estudiantes chucureños colocaron al Colegio de bachi-
llerato, el nombre del este sacerdote revolucionario.
Los viejos socialistas revolucionarios del talante de Raúl Eduardo Ma-
hecha, María Cano, Rodolfo Flores y Arturo Meneses recién muertos,
también hacían parte del acerbo político radical que ahora encarna-
ba en lideres chucureños como Heliodoro Ochoa hijo, Pedro Rodrí-
MEMORIA COLECTIVA
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