Revista Insurrección insurrección 703 | Page 37

C omenzaba la década de los 60 del pasado siglo y San Vicen- te de Chucurí en Santander, con menos de 200 años de exis- tencia traía al recuerdo a sus raizales la etnia indígena de los Yariguíes, quienes durante 60 años resistieron al invasor hasta que fueron exterminados junto a los Chanchones, por- que ellas prefirieron inmolarse antes que someterse a sus verdugos conquistadores. Ese ser rebelde crecía ahora que los chucureños comenzaban a su- perar La Violencia, finalizada hacía solo 7 años, luego de dejarle a Colombia 360 mil muertos de la clase popular, junto a miles de desa- parecidos víctimas de la clase dominante, todos ellos olvidados en la más grotesca impunidad. Como la vida sigue, sus habitantes trabajadores, alegres y guerreros, extendían el cultivo del cacao que los llevaría a ser el primer produc- tor del país; que hace posible deleitarse al desayuno con el sabro- so chocolate endulzado con panela, acompañado con panes de rollo, tostados y mestiza. Así mismo sus tierras producen el mejor aguacate y no pueden faltar las sabrosas hormigas culonas hoy exótico producto de exportación. Entre tanto el país bulle en sus afanes de lucha, siguen vivos los re- cuerdos del asesinato cobarde y premeditado contra el líder popular Jorge Eliecer Gaitán y de Rafael Rangel Gómez, líder liberal, alcalde del Poder Popular de Barranca en 1948 y guerrillero gaitanista des- pués. De contundencia era la lucha nacionalista de los trabajadores petro- leros de Barrancabermeja y también la de los inconformes estudian- tes de la Universidad Industrial de Santander (UIS), las que se con- fluían con el llamado contra la oligarquía y por la toma del poder que desde el Frente Unido del pueblo hacía el sacerdote Camilo Torres. En su honor los estudiantes chucureños colocaron al Colegio de bachi- llerato, el nombre del este sacerdote revolucionario. Los viejos socialistas revolucionarios del talante de Raúl Eduardo Ma- hecha, María Cano, Rodolfo Flores y Arturo Meneses recién muertos, también hacían parte del acerbo político radical que ahora encarna- ba en lideres chucureños como Heliodoro Ochoa hijo, Pedro Rodrí- MEMORIA COLECTIVA 37