Y así fue. Cuando la creación del dios Nil llegó a la Tierra, el joven quedó enamorado de Lidia, la chica que había creado el dios Nil. Charlotte, al ver que su novio se había enamorado de Lidia enfureció y decidió castigar al ser humano haciendo que los volcanes erupcionasen y destruyeran ciudades y pueblos. Al cabo de unos días Charlotte escuchó hablar a su padre con Lidia diciendo:
-Me alegro de que hayas enamorado a ese joven para que mi hija haya dejado de quererlo.
La joven salió corriendo a restaurar las ciudades y pueblos que había quemado y hablar con Zac. El joven, al volver a verla, quedó enamorado como el primer día. Zac le dijo:
-No sé que me ha pasado, cuando llegó Lidia quedé ipnotizado. Lo siento.
Fue mi padre, que descubrió que nos amábamos y quiso separarnos, pero sé una forma de estar juntos.
-¿Pero por qué no quiere que estemos juntos?
-¡No lo digas a nadie! Porque soy una diosa y tú un mortal.
Zac quedó boquiabierto, pero aceptó la realidad porque amaba a Charlotte.
¿Qué podemos hacer para estar juntos?
Convertirte en un dios.
Pero, ¡eso es imposible!
No, traeme un cuchillo, un bol con vino y una cuchara.
Vale.
Cuando ya tenían todo lo necesario Charlotte se hizo un corte en la mano y puso tres gotas de su sangre en el bol lleno de vino. Zac hizo lo mismo. Lo mezclaron bien con la cuchara y Zac se lo bebió, así la sangre de Charlotte que contiene la esencia de un dios pasó a la de Zac.
Ahora que eres un dios mi padre ya no nos podrá separar.
Al cabo de unos días fueron a hablar con Nil. Finalmente Nil reconoció su error y les dio su permiso para casarse. No tardaron mucho tiempo en tener muchos hijos, fruto de su amor.
Judith Huguet
2n ESO B