Revista EL MOLINO Revista EL MOLINO -Primavera 2019 | Page 33
enriquecimiento
y
control
del
movimiento, la mejora del autocontrol y
de la capacidad de enfocar la atención y
el respeto. En cambio, entre los seis y
doce años, cuando los niños están en
plena etapa de razonamiento, la
naturaleza les permite aprender a
relacionar, a observar, a pensar de forma
razonada, a sentirse bien con ellos
mismos. Y en la adolescencia ese
contacto contribuye a formar a la
persona social, a ejercitar su
responsabilidad, libertad y autonomía, y
les proporciona seguridad.
Mejor
aprendizaje.
La
trascendencia de “vivir con la
naturaleza y no sólo conocerla” es
también esencial en la pedagogía
fundada por Maria Montessori, para
quien “ninguna descripción, ninguna
ilustración de cualquier libro puede
sustituir a la contemplación de los
árboles reales y de toda la vida que los
rodea en un bosque real”. Por eso en las
escuelas Montessori promueven las
actividades en y con la naturaleza como
parte del programa escolar, adaptando
las experiencias a cada etapa de
desarrollo. Montse Julià, directora
del centro Montessori-Palau de
Girona y secretaria de la
Asociación
Montessori
Española, explica que “en
el entorno natural ayuda a
desarrollar la creatividad y la
iniciativa”.
De todos modos, enfatiza que antes de
los seis años las principales aportaciones
del contacto con la naturaleza son la
exploración
sensorial,
el
Mari Luz Díaz coincide en que, más allá
de todos los beneficios sobre la salud, las
capacidades intelectuales y el equilibrio
emocional que pueda suponer que los
niños estén en contacto con la
naturaleza de forma espontánea, si se
aprovecha ese contacto en contextos
educativos –aulas de naturaleza, granjas
escuela, etcétera– los espacios naturales
se convierten en un gran recurso
pedagógico para educar la percepción de
los chavales y hacer que los niños
aprendan a discriminar, a categorizar y a
ordenar la información, a establecer
vínculos afectivos con la naturaleza y los
seres vivos y a desarrollar sentimientos
de respeto y de protección del medio
ambiente.
“Los niños son aprendices
activos, investigadores, y
la naturaleza ofrece
una
experiencia
sensorial
completa :
se
puede
tocar,
oler, ver, oír,
probar…, así
que es más
fácil aprender
allí que atado
a un pupitre”,
resumen los
expertos. Y
subrayan que
las vacaciones
pueden ser un
buen momento
para que los
padres brinden a
sus
hijos
experiencias
naturales: excursiones a
la playa o al campo,
enseñarles a pescar, a observar
las aves, las hojas o los insectos, a
hacer cabañas…
todas las etapas de
desarrollo los niños están
muy interesados por
conocer la naturaleza y
ese interés ofrece la
oportunidad
de
desarrollar no sólo una
relación de respeto y
beneficio mutuo, sino
también de desarrollar las
habilidades de aprendizaje y
competencias para el futuro,
pues ese contacto proporciona
una experiencia de libertad y de
responsabilidad y trabajar con
EL MOLINO 33