Revista EL MOLINO Revista EL MOLINO -Primavera 2019 | Page 23
recoge los elementos –belleza, juventud y plenitud–, como
símbolo a la primavera
renaciente. Los vivos colores están
presentes en toda la celebración, indicando así un nuevo ciclo
llegado; una renovación cargada de vida, fuerza y vitalidad, como
tal se visten las flores mismas que nos rodean en primavera y que
embellecen nuestro entorno. Los Sidros que inician el desfile, con
sus pícaras cabriolas y empatía con el público, representan el rito
de paso de una estación a otra. Son considerados mascaradas de
invierno, es decir, manifestaciones populares que se desarrollan
en el espacio de tiempo que va desde el invierno hasta la
primavera, en torno a finales y principios de año (Navidad, Reyes),
y que llegan hasta el antroxu (carnaval en Asturias). Por otra
parte, la simbología del huevo se resume en el concepto de la vida
y la fertilidad. Asimismo, es la manifestación vital que se renueva
y permanece.
Durante el martes de huevos pintos, la inmensa mayoría de los
habitantes de la villa de Pola de Siero visten el traje regional para
asistir a los diversos actos de ese día: bendición de los huevos
pintos en bable, desfiles de carrozas, grupos folclóricos… de esta
manera, vistiendo
nuestros trajes y participando de
las festividades populares, perduran los ritos de nuestra memoria, reflejo de nuestras raíces.
Las fiestas constituyen un suceso de obligada mirada en el tiempo, una visión integral como catalizadora de las
expresiones de nuestra identidad. Debe rescatarse lo más auténtico de las tradiciones a partir del conocimiento y
defensa del legado cultural que tanto cuesta a un pueblo crear, preservar y transmitir de generación en generación,
para asegurar la cultura y garantizarnos una existencia digna a partir de la reafirmación de los valores más
auténticos.
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