KAKÁ
Llegó sin hacer ruido y se marchó también de forma silenciosa, Kaká. Fue la segunda renovación del pasado verano. Tras confirmarse la continuidad de Lux, el Deportivo apuntalaba la defensa con el regreso del espigado zaguero brasileño.
La configuración de la plantilla no le dejó demasiadas opciones a Fernando Vázquez en el centro de la defensa, por lo que inició la temporada con una conjuntada mezcla de experiencia y juventud, la dupla Kaká-Ínsua.
Poco duró esta pareja en la alineación titular del Deportivo puesto que una lesión muscular sufrida por Kaká le apartó de la competición varias jornadas y, a su regreso, su puesto ya estaba 'cogido'. Marchena alcanzó el nivel físico de sus compañeros y hizo con la titularidad. Había pasado a ser el tercer central.
Los cambios de futbolistas en posiciones tan específicas no son habituales y su papel pasó a ser secundario en el Deportivo. Quizá por esto y por otra serie de circunstancias personales, solicitó la rescisión de su contrato en el mercado de invierno.
Se marchó al Apoel Nicosia, en el que había militado con anterioridad y allí fue protagonista de un lamentable suceso. Recibió el impacto de una bengala en el partido que definía el título y que medía a su equipo con el AEL. Afortunadamente esta circunstancia no tuvo consecuencias graves y su equipo se hizo con el campeonato.