CULIO
El debut de Culio en un amistoso ante el Gil Vicente ya dejó muestras evidentes de que sería un futbolista fundamental para el Deportivo. En un cuarto de hora dos asistencias suyas supusieron dos goles para los blanquiazules.
Cuando comenzó lo serio el argentino tomó las riendas del ataque deportivista. La garra y el carácter definen el juego de un media punta al que tampoco le falta calidad. Era un líder sobre el terreno de juego, inconformista, que no se deja achantar.
Fruto de su carácter fue el gran número de tarjetas amarillas recibidas. En su estancia en A Coruña en más de la mitad de los partidos resultó amonestado, empezando por la primera jornada en Las Palmas, donde lo expulsaron.
El nivel mostrado por Culio fue alto y no pasó desapercibido en el resto del mundo. Se ponía el equipo a la espalda, conducía el balón y no había forma de quitárselo, había que derribarlo para pararlo. Aportó goles y asistencias en el inicio de la temporada, cruciales para un desenlace satisfactorio al final.
La irrupción de los petrodólares del Al Wasl de Dubai perturbaron al argentino, que, viéndose ante una oportunidad económicamente irrechazable, forzó su salida del club. Si la segunda parte de la temporada hubiera sido mejor sin él que con él es una duda que nunca podremos resolver.
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