Revista del Institut Cubelles 3º Trimestre | Page 23

-Rebecca para mí siempre serás lo primero, perdona por haber dudado, pero es que has salido tan rápido, que no has dejado tiempo…-Sus palabras empiezan a salir de su boca como un torbellino, pero como ha dicho lo que quería escuchar, y no quiero estropear este precioso momento, lo calló con un tierno beso- Superaremos esto, como una pareja, y entiendo que ya estés harta, intentaremos, a partir de ahora, llevar una vida más normal, porque tus palabras de antes me han hecho reflexionar, y si tengo que elegir a algo, por mucho que me duela dejar a atrás a los chicos, te elijo a ti.-

{…}

A la salida del instituto veo a Zayn esperarme en la puerta con su moto, y de seguida que puedo, me despido de mis amigas, prometiendo quedar con ellas, y voy a ver a mi novio.

-¿Sorpresa?-Pregunta con aires imperiales-

-Para mi tu eres una caja de sorpresas-Le digo y seguidamente nos entrelazamos en un beso-

-Pues hoy te voy a llevar a un sitio secreto…-Me susurra al odio, mientras yo reboto, por el contacto de sus labios en mi piel-

-Me encanta la idea-Le respondo con un tono misterioso perfecto con el ambiente, me subo a la moto, y me agarro fuerte a su torso-

{…}

Durante el trozo que vamos andando me pone un pañuelo de seda en los ojos y me lo ata con delicadeza. Como confió en él, me dejo guiar, entrelazada de sus manos, siguiendo sus pasos. Sin darme cuenta paramos y poco a poco va desapareciendo la tela que tapa mi vista para dejar ver un asombroso paisaje.

Puedo ver el cielo de tonos rosados, el aire que hace que miles de hojas den vueltas a nuestro alrededor, es bonito sentir como algunos pájaros cantan, y más aún estar con la persona a la que amas allí arriba, a una distancia bastante notable del suelo, en un pequeño mirador impresionante.

Con pocas fuerzas, me cojo a la baranda que tengo delante, que es el límite, porqué después hay un vacío inmenso.

Zayn me coge por la espalda y me abraza las caderas, dejándome pegada a él mientras me susurra cosas al oído, yo asiento y sonrió.

Nos separamos un poco y nos sentamos en el suelo contemplando cada pequeño detalle de ahora nuestro pequeño mundo *que solo es nuestro* Siento como la brisa nos da en la cara y nuestros pelos juguetones se alzan sin temor, la yerba alta me da en las piernas y siento cosquilleos agradables, y esta vez, otra vez me vuelve una mariposa, pero esta no es la del estomago, sino, una de verdad, que se posa en mi mano y me deja admirar la belleza de sus alas, para después salir volando.