Revista de viajes Magellan Octubre 2017 | Page 34

y el alcohol se puede encontrar fácilmente, por lo que algunos guineanos han acabado sucumbiendo al alcoholismo. Olivier ya se había avanzado a las celebraciones de fin de año, y nos habíamos quedado sin guía para la mañana siguiente. Sin guía y sin lugar para dormir. Uno de los trabajadores nos dio una solución. –Podéis hablar con Bernard Doré. Vive en Gbakoré. Además, para subir al Monte Nim- ba se sale desde ese pueblo. Bajamos ya de noche hasta Gbakoré. Por el camino ocasionalmente la luz de una moto- cicleta se cruzaba en la oscuridad. A veces, veíamos el brillar de unos dientes blancos o el fulgir de los ojos de algún viajero que venía en dirección contraria a pie. En un recodo de la carretera, nuestro conductor, Ahmed, dio un giro brusco del volante y evitó atropellar un fardo abandonado en el suelo. −Era un hombre −nos dijo−. Pero ni loco paro para ver como está. Lo más probable era que estuviera como Olivier, embriagado por la fiesta de fin de año. Pero Ahmed había tenido una muy mala experiencia con una situación parecida: una vez que paró para verificar el estado de un hombre tumbado igualmente en la carrete- ra, resultó que éste tenía un arma escondida bajo