Revista de viajes Magellan Magellan Nº41 | Page 64
dido. Pero el ser humano también posee en
su interior una fuerza mucho mayor que ese
miedo, una fuerza que nos empuja a socia-
lizarnos y utilizar todos los recursos de los
que disponemos para hacernos entender
y comprender a los demás. No hace falta
conocer una lengua para llegar a entablar
una relación con una persona. Bastan unas
miradas, gestos, sonrisas, etc como sustitutos
de palabras y frases; porque el lenguaje más
universal no es aquel que se emite a través
de nuestras cuerdas vocales, sino aquel que
se encuentra en nuestro interior, en nues-
tro corazón. Un lenguaje de amor, amistad,
comprensión y respeto; un lenguaje que no
se encuentra prisionero en una jaula cuyas
paredes son las propias palabras. v
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