Últimamente pienso mucho en ti, y no me sé explicar por qué, es curioso pues estuve años sin
dedicarte ni un sólo segundo de mis días ¿Sabes? Estoy enamorada, sumamente enamorada,
tanto que me casé con él. Fui plena y feliz, pero no es de eso que te quiero hablar o ¿Sí?
Tal vez fue su amor lo que me recuerda a ti, no lo sé, pero ahora que me siento segura, me
he dado cuenta que pese a tanto, es decir, mis demostraciones, mis evidentes celos, mi cariño y la
conanza, nunca te dije abiertamente que te amo. Me reero a esos días, a esos momentos, no
al hoy, así qué, considero más sensato decirte que te amé, te amé como no creí amar a nadie
más.
De verdad, fue tan intenso ese amor, que hasta la fecha me cuesta trabajo creer que no se
haya podido consumar, que nunca te haya dado un beso, que realmente nunca haya hecho
algo lindo por ti. Me voy a los recuerdos y aun puedo sentir el peso de nuestra historia, aun me
atrevo a suponer que fui correspondida, lo que me lleva a pensar ¿Por qué no sucedió entre
nosotros lo que supuestamente pasa entre dos almas que se aman?
No me mal entiendas, ese tiempo ya pasó, ya no deseo nada entre tú y yo, ¡que absurdo
sería en estos años! pero ¿te das cuenta qué si hoy, frente a frente pudiera decirte esto, y tu
respondieras yo también te amé, lo siguiente en lo que pensaríamos sería “por qué no pasó
nada”? ¿Por qué no tuvimos una cita? ¿Por qué nunca te robé un beso? ¿Por qué no estuve
cuando me necesitaste? ¿Por qué nunca te dije que te amaba? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
¿Por qué? Y solo responderíamos no lo sé y después de eso llegarían un sinfín de explicaciones,
quizá algunas carcajadas de tantos recuerdos y tal vez ¿Por qué no? por curiosidad, nos demos
un beso, sólo para aseverar que nuestro tiempo ya pasó, que no hay marcha atrás, que el amor
se fue, así como las oportunidades y las ganas de volverte a encontrar y vernos libres para
poderlo intentar, de haber sido así, pero no lo fue.
Lo que hace que me pregunte ¿eres feliz con quien estás? Yo puedo decirte que lo fui,
sonreír y sonrojarme de contarte todo lo que viví con él, llorar al describirte todas las veces que
parecía que no funcionaría y que al nal salimos airosos pese a nosotros. Te puedo decir
mirándote a los ojos que deseaba pasar los últimos días de mi vida a su lado, pero eso le tocó a
él, y tú ¿lo podrías decir por ella? No lo sé, y francamente ya no sé quién podrías ser hoy ¿qué
hombre eres ahora?
Me gusta imaginarte como te conocí: caballero, sensible, risueño, pero un poco inseguro,
con sueños rotos y demasiado derrotado para cambiarlo en ese momento, pero sincero y atento.
¿Quién eres? ¿Quién serás ahora que lo años han cambiado? ¿Seguirás siendo el joven al que amé,
o el hombre al que ella ama?
Discúlpame si te hablo de alguna ella a tu lado, puede que ya no exista, ¿Puede que se haya
marchado? ¿Puede que te provoque algún problema si ella algún día lee esto, porque no
entienda que tú y yo estamos en el pasado? No lo sé, pero en los años que te conocí o quizá la
última vez que te vi, me hacen creer que no estás solo, que eres amado, inmensamente amado,
como me pasó a mí, porque si yo te entregué mi cor azón, alguien más debió haberlo hecho, y
quizá a ella le fue mejor, y tuvo la suerte de ser a tu lado un alma plena y a su vez tú con ella.
No te engañaré, en mis sueños egoístas, cuando mi relación parecía fracasar y me buscaba una
explicación de porqué tanto amor se me iba de las manos otra vez, te veía en mi mente, a mi lado,
con tus brazos abiertos para mí, como si siempre me hubieras esperado. Pero debo admitir que tu
fantasma nunca fue tan fuerte como para cometer la locura de mandar todo al carajo y buscarte
para decirte “aquí estoy, aquí estoy esta vez dispuesta a todo, porque sí mi relación con el amor de
mi vida no funciona debe ser por ti, porque tal vez tú lo eres”. Y si en tu mente alguna vez pasó algo
13