Relato de Octubre
Autobús disparado en ese mundo incierto narrado por demonios. En esas calles la extensión de la muerte en cada calle un millar de pasos. Una estación ahogada de murmullos un corredor a la medida de un kilómetro. Algo allí gritaba o lo querría pero enmudeció. Impávida tú, e inflexible la lluvia te hizo un traje inclemente te revis ó pero lucías fantás ca. Un paraguas comprado en la carrera sép ma costó el trote más breve. Un hostal, un olor acre de sábanas y las noches tronaron en mil lenguas. Amanecer sin i nerario. ¿ Vamos a quemar el alma en un halo de frío, plaza, monumento? ¿ A traslucir la posibilidad esté ca esbozando ilusiones improbables? Octubre, mes del arte feria insípida. Ir al evento con guo a fotografiarnos con un niño con orejas de perro. El ocaso desencadenó un río. El ocaso un gus llo de aguardiente. Tarde líquida para soñar, cantar mi agonía en la calle de su nombre. Pedro Coral en una enda de bara jas. Tengo la fe, por Mimi Tachikawa. Quiero sen rme niño en este paraje excelso pero as llaste una carne que en mi vive y cubro con careta. No se es infante con tajo tan mortal.
Vine aquí para amarte pero algo muere en esta calle adoquinada. En los bares estrechos y mortuorios. Un ruido cacófono de urbe me expele como un proyec l. Mar llo impulsando la esfera de plomo. Vuelvo al lecho materno donde mi gravedad sobrevenga sin este acoso de sombra o pez dibujado en tu vientre.
Carlos Alcázares