Revista de Arte Fragmento No. 3 | Page 19

Desprecio Despréciame mujer, porque un día besé tus manos, besé tu cuerpo y te colmé de besos tu insa sfecha boca, haciéndote mía en frené ca locura. Los consejos de envilecidas mentes, trajeron consigo el inefable olvido, haciéndote no recordar como un ayer, tú te estremecías entre mis brazos. Pero hoy otros besos y otros halagos, te colman de superfluas caricias, la resistencia sensi va de tu alma. Más encontrarás en cada instante, en cada gemido y en cada sollozo, el fuego eterno de aún sen rte mía. L. Marino Llanos M.