¡Renuncio a la poesía!
Adiós a la poesía
a alagar tu ser angelical,
y tu cuerpo magistral
como también a amarte.
Quiero navegar
como una pluma perdida
en medio del desierto,
de la galaxia
y del mar.
Navegaré en invierno,
navegaré en primavera
y hasta en las inexistentes
estaciones;
navegaré también
cuando no pueda hacerlo.
Y aunque el helado frío
penetre por mis pies
congelándome hasta el alma
renunciaré a escribirte,
renunciaré a dedicarte
mis más recónditos amores,
a deleitarme con tus pensamientos,
a declamarte poemas,
renunciaré a
a tu ser,
a tu amor por siempre.
Manuela Ricaurte