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Nuestro propósito
¿Alguna vez te dijeron lo importante
que eres? ¿Alguien te ha hecho sentir
especial por el solo hecho de existir?
Debemos aprender a valorar a cada
ser humano por lo que es, no por lo
que tiene, hace, pretende o aparen-
ta ser.
Por regla general, nos gusta hacer lo que hace-
mos bien y hacemos bien lo que nos gusta hacer,
-a tal punto que, la mayoría de las veces, no nos
damos cuenta si algo nos gusta porque lo hace-
mos bien, o lo hacemos bien porque nos gusta-.
Necesitamos saber con total precisión cuáles
son nuestras virtudes y defectos, puntos fuertes y
débiles, éxitos y fracasos; y fundamentalmente,
aprender de estos últimos.
La importancia del talento humano
Las empresas, organizaciones, asociaciones e
instituciones están compuestas siempre por se-
res humanos. Esta es la clave de todo. No son
un ente en sí mismas, sino la suma de distintas
voluntades.
Una cosa o un objeto para ser útil, de-
be cumplir con el propósito para el
cual fue diseñado. Una persona, pa-
ra ser útil, provechosa y productiva,
debe cumplir con el propósito para el
cual ha sido creada. Una de las for-
mas principales para ser poderosos
y fructíferos en nuestro trabajo, y en
todo lo que hacemos, es reconocer
nuestra misión: cuál es el propósito de
nuestra existencia. El propósito es lo
que le da verdadero sentido y signifi-
cado a la vida.
Es por ello que “Recursos Humanos” es una de las
áreas más compleja, importante y valiosa. ¿Por
qué? Porque el capital más importante que sigue
teniendo toda empresa es el talento humano.
Las organizaciones que salen adelante y triunfan
en el mercado son las que ven a sus trabajadores
como personas y actúan conforme a ello.
No los ven solo como “mano de obra”, ni co-
mo “obreros” o “empleados”, o “asalariados”,
mucho menos como un frío “número”. Porque
no son solo “recursos” humanos. Son hombres y
mujeres que están desarrollando una actividad
en beneficio de alguien más. Están prestando un
servicio a otras personas, dando buena parte de
su tiempo, que no es otra cosa que sus vidas a
cambio de una remuneración.
Por ello, debemos tener en cuenta que lo que le
suceda al trabajador en su vida privada repercu-
te siempre en su rendimiento laboral. ¿Por qué?
Porque los seres humanos no somos robots… ni
somos máquinas.
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