REVISTA CONSULTORIA MAYO 2020 Revista consultoria mayo 2020 | Page 55

Nuestro propósito ¿Alguna vez te dijeron lo importante que eres? ¿Alguien te ha hecho sentir especial por el solo hecho de existir? Debemos aprender a valorar a cada ser humano por lo que es, no por lo que tiene, hace, pretende o aparen- ta ser. Por regla general, nos gusta hacer lo que hace- mos bien y hacemos bien lo que nos gusta hacer, -a tal punto que, la mayoría de las veces, no nos damos cuenta si algo nos gusta porque lo hace- mos bien, o lo hacemos bien porque nos gusta-. Necesitamos saber con total precisión cuáles son nuestras virtudes y defectos, puntos fuertes y débiles, éxitos y fracasos; y fundamentalmente, aprender de estos últimos. La importancia del talento humano Las empresas, organizaciones, asociaciones e instituciones están compuestas siempre por se- res humanos. Esta es la clave de todo. No son un ente en sí mismas, sino la suma de distintas voluntades. Una cosa o un objeto para ser útil, de- be cumplir con el propósito para el cual fue diseñado. Una persona, pa- ra ser útil, provechosa y productiva, debe cumplir con el propósito para el cual ha sido creada. Una de las for- mas principales para ser poderosos y fructíferos en nuestro trabajo, y en todo lo que hacemos, es reconocer nuestra misión: cuál es el propósito de nuestra existencia. El propósito es lo que le da verdadero sentido y signifi- cado a la vida. Es por ello que “Recursos Humanos” es una de las áreas más compleja, importante y valiosa. ¿Por qué? Porque el capital más importante que sigue teniendo toda empresa es el talento humano. Las organizaciones que salen adelante y triunfan en el mercado son las que ven a sus trabajadores como personas y actúan conforme a ello. No los ven solo como “mano de obra”, ni co- mo “obreros” o “empleados”, o “asalariados”, mucho menos como un frío “número”. Porque no son solo “recursos” humanos. Son hombres y mujeres que están desarrollando una actividad en beneficio de alguien más. Están prestando un servicio a otras personas, dando buena parte de su tiempo, que no es otra cosa que sus vidas a cambio de una remuneración. Por ello, debemos tener en cuenta que lo que le suceda al trabajador en su vida privada repercu- te siempre en su rendimiento laboral. ¿Por qué? Porque los seres humanos no somos robots… ni somos máquinas. www.revistaconsultoria.com.mx 53