Revista Caracter 4 - 2016 Vol. 4 IV | Page 108

lo que lo constituye:“ Tengo la impresión a veces de que en la distancia esa ventana es el reflejo de mi propio ser, y debe ser, porque se resiste a que yo la penetre y llegue al hondón del quehacer diario que encierra” Cosecha de pecadores …,( 46). Sin embargo, la narradora no se detiene ante esta resistencia y su contemplación le permite también, de paso, descubrir el otro que hay en las personas que pasan por debajo de su ventana:“ Al penetrarlos con mi ojo avizor, yo experimento un dolor intenso, agónico, porque los veo por dentro." De esta manera, se presenta ante el lector las sensaciones y las opiniones que la narradora tiene de los demás:
Uno es el curita simpático que viene a celebrar misa a las seis de la mañana. Siempre tiene una sonrisa para todos y al hablar, la voz se le llena de mansedumbre y dulzor ¿ Qué me revela al fijar la mirada en la medula de su espíritu? es un monstruo si le arrancara la máscara, pero él no es el único...( 48)
A juicio de la narradora, las personas no son lo que se ven, la mayoría se oculta tras una máscara. Esta experiencia y su ansia de contar, permite al lector penetrar en el pensamiento de la observadora y descubrir una búsqueda de identidad que la lleve a conocerse como un todo, no solamente como la perciben los demás sino desde su propio yo. Después de observar desde su ventana, la narradora comprende que la búsqueda de la identidad conlleva un grado supremo de responsabilidad. De esta manera, este cuento presupone el
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