17 poemas restantes donde se elaboran dos símbolos de perpetuidad muy delineados: el pájaro y la piedra.
El hablante lirico inicia una serie de rasgos que configuran la nueva América después del sufrimiento; la voz de América lanzada en el grito del pájaro:
Ella está allí, la enamorada del Sur. Es su música austral, la voz de sus pájaros de noche.( 114)
Dentro de la tradición mítica, el simbolismo está asociado con el sol. De esta manera, pasa a ser símbolo de luz, la inteligencia y el espíritu:
Canta azucena, voz nocturna Canta el nombre de América en este país lejano. Quiero nacer de nuevo. Nacer de su vientre de luz.( II 7)
De este modo, el pájaro pasa a representar y a ejecutar la voluntad del hablante, con lo cual, la imagen queda asociada con el motivo del ángel anunciador y su característica de aparición. De esta manera, el hablante de esta sección adquiere la potencialidad de identidad y permanencia del continente por medio de la imagen de la mujer fecundada que dará hijos que tienen la fuerza que da el conocimiento para encontrar su futuro.
Si el símbolo del pájaro afirma la diseminación de una identidad creada por la imagen de la diosa fecunda, el de la piedra representa el vínculo de lo telúrico a esa
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