Revista Caracter 4 - 2016 Vol. 4 IV | Page 101

innecesarias de que habla Foucault, y en consecuencia, incrementar la perdida relación con lo percibido. El hablante, ante la nueva necesidad de " encontrar la clave del poema ", descubre, no sólo la verdad sino la identidad americana:
Surgen de pronto las frutas obligatorias: el melón, país del verde más esplendido, la ardiente papaya y el plátano, portador del beso crudo. II Y los dedos del agua salvadora: las pequeñas raíces y el maíz silvestre; los saltamontes y la hormiga. Y la llama y el guanaco y la vicuña, cada uno en sus diferentes alturas.( 75, 4-10)
Contrasta la realidad feliz con la realidad fenoménica creada por la percepción del hablante del poema " Esto es América ":
Esto es América " me decían, mostrándome las altas Cordilleras, el suicidio del sol sobre los trópicos, los grandes ríos furiosos. Sólo vi pies descalzos, criaturas americanas sobre el hambre y el frío como frutos desnudos.( 79)
La América nueva ha sido solamente una ilusión utópica creada por el deseo, la realidad es otra, es la segunda parte de la dualidad, es ese " después " donde América sufre, los americanos sufren. De la exuberancia de América solamente es visible su desolación.
Este poema sirve de transición a la segunda agrupación temática del libro; a una visión de América
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