Esta imagen evoca una meditación sobre el espacio
y el tiempo que pasa, en la memoria y aún en el pasado
personal del lector. Su tema es la búsqueda de un tú que
podría ser el amante del hablante lírico o la fuente interna
de inspiración (Debicki 1995: 38).
Un motivo recurrente en este poema es el de la inefabilidad:
Inútil perseguirte.
Por las frondas
te buscas y te encuentras incesante,
exenta como torre de campanas. (1-4)
La palabra no necesita que la encuentren, ella fluye
sola. La poeta solamente es el "testigo del hallazgo." Es
donde se "funden'? las huellas y los pasos de un instante"
(4-6) es el lugar donde se funde el pasado y el presente
para plasmar la emoción inaprehensible. En otra parte del
mismo poema, la hablante lírica llega a la conclusión de
que:
Nosotros somos el lugar de la cita.
El encuentro de un águila bifronte
que ha cegado el destino. (37-39)
La obra poética es posible por la existencia de la pa-
labra pero es ésta quien elige dónde hacerse presente. El
deseo de trascendencia, más que la desolación por la inefi-
cacia de la creación, es lo que predomina en este poema.
La trascendencia se logra por medio de la contemplación
del quehacer poético. Desde la perspectiva feminista, esta
contemplación da paso a una fuerza abarcadora que con-
tribuye a expandir el espacio femenino. La poeta deja de
lado los tópicos definidos por los hombres sobre la poe-
sía femenina para lograr lo que Amorós llama "una fuerza
abarcadora e integradora que diera cuenta de una manera
profunda y total de la realidad" (Ugalde, 78). De igual
manera, Amorós presenta un YO como parte de un NOSO-
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