Revista Caracter 1 - 2012 Vol. 1 | Page 145

Defiéndeme tú porque todo me culpa: el desvanecimiento, la poca ligereza de mis piernas, el cimbrear, incluso, que tienen mis vestidos, el tener trece años, el sedal de mi pelo, y que mis manos son desvalidas y mansas. (17-22) En el poema "De pubis angélicos" la voz poética vuelve a su marcado erotismo para indagar sobre el sexo de los ángeles. Con imágenes de cautela y acecho, la hablante se deleita en la expectación: Divagar por la doble avenida de tus piernas, recorrer la ardiente piel pulida, demorarme y, en el promiscuo borde, donde el enigma embosca su portento, contenerme. (1-6) Otra vez es el curioso dedo femenino, ya visto en el poema "Inconfesiones de Gilles de Rais," el que no se atre- ve " a saber qué le aguarda.! A comprobar, por fin, el sexo de los ángeles." De esta manera, Rossetti aprovecha la expresividad del lenguaje místico para revisarlo e invertirlo de tal for- ma que la ayuda a configurar el mundo femenino. En con- secuencia, estas nuevas posibilidades destruyen las reglas impuestas por el sistema patriarcal y exponen una nueva visión de mundo donde la mujer es dueña de su destino. Conclusión Por medio de la desmitificación, mejor dicho, la subversión, Rossetti enfrenta el tema de la mujer como una revisión de los códigos culturales, para plasmar una pers- pectix a y una experiencia femenina capaces de trasmitir sus estados mentales y sus juicios acerca del mundo. En su empeño, se enfrenta al complejo socio-psicológico de la in- 156