Revista Aula Magna | Page 16

ISMA - Instituto Superior Marista A-730 Aula Magna Experiencia Pedagógica Misionera 2007 aprender muchísimo de vos!!! Tendría otras muchas cosas para contar, pero quisiera terminar agradeciendo infinitamente a Dios por haberme permitido estar con los Hermanos Maristas y por haberme hecho entrar en este muy querido Colegio Manuel Belgrano desde los 19 años. Gracias por darme la oportunidad de poder experimentar, a través de esta misión en Santiago del Estero, algo de lo que significa: «UN CORAZON SIN FRONTERAS». ¡GRACIAS SEÑOR; GRACIAS MARIA; GRACIAS MARCELINO!!!! Y por supuesto, ya estoy anotada para la próxima «experiencia pedagógica misionera marista» del año que viene. Este año, con los 58 misioneros que fuimos, hemos trabajado en un total de 10 escuelas (9 escuelas rurales y la escuela secundaria del pueblo). Dios quiera que podamos seguir creciendo, para tomar otras escuelas que también necesitan nuestra ayuda. Si estás interesado en esta misión comunícate con el Hno. Horacio: 46010498 o al 15-62018400. Silvia Beja Docente marista del Colegio Manuel Belgrano  Testimonio desde el paraje Navicha Escuela Nº 1022 Recordar es volver a pasar por el corazón Al escribir estas líneas, por mi corazón pasan muchos sentimientos, momentos y personas. Son tantos los momentos vividos que es imposible ponerlos en palabras adecuadas para transmitirlos. Llegué a Navicha casi por casualidad y por una decisión tomada casi a un paso de subir al micro. La verdad es que cuando el Hermano Horacio me comunicó este cambio de escuela (por urgencias de último momento) no me gustó mucho… Hoy le estoy muy agradecida por todo lo que viví. Viví en una comunidad misionera especial, donde los cinco integrantes éramos todos nuevos, sin experiencia, con muchas dudas, ansiosos, con dificultades para organizarnos antes del viaje… ; pero una vez allá algo hizo que todo esto cambiara, quizá la magia del lugar, la alegría por cumplir algo que todos esperábamos, o quizá «la Providencia» tan nombrada en estos días. Quienes éramos desconocidos hasta el momento, sin muchas cosas en común, nos convertimos en una familia, en un grupo de amigos. De a poquito fuimos descubriendo en el otro lo mejor que tenía para ofrecer y entre nosotros nos ayudamos a crecer. Navicha es un lugar hermoso, de una paz y tranquilidad impensada en Buenos Aires, de silencio… de amaneceres y atardeceres que parecían pintados. La gente del paraje nos recibió con las puertas abiertas de sus casas y de su alma; con mucho amor y confianza. Una de las primeras personas que 14 conocimos fue Adela, la cocinera de la escuela, quien fue mucho más que eso para nosotros. Adela fue nuestra guía, compañera, nuestra mamá por unos días, que nos «malcrió» un poquito y se nos brindó entera, siempre atenta a todo lo que necesitábamos. Después llegaron el director, los maestros, los chicos. Todos nos recibieron con alegría y confiaron tanto en nosotros que nos dieron la libertad para trabajar y nos confiaron a sus alumnos. Nosotros estábamos con muchas ganas y descubriendo una realidad tan distinta a la cotidiana. Nos sorprendió el silencio y el respeto por los símbolos patrios. Nos emocionaron al izar y arriar las banderas. Poco a poco nos íbamos nutriendo de sus costumbres. Ellos nos enseñaron que en el pizarrón se escribe…»¡Con letra de carta profe!»; nos sorprendieron paraditos en la puerta del aula esperando «el permiso para entrar», y nos mostraron que por más chiquitos que fueran podían quedarse solos trabajando o jugando mientras los maestros hacían sus cosas. Eso nos llamó la atención. Los chicos con sus abrazos, con sus juegos, nos demostraron todo su cariño. Misionar por las tardes visitando las casas de los chicos también tuvo su magia, a pesar de que nos perdimos muchas veces por esos caminos de monte, y a pesar de que el tiempo no nos alcanzó para visitar a todos. La gente siempre estuvo dispuesta a recibirnos, nos preparaba las sillas, el mate, la tortilla y compartían con nosotros sus vidas; un ratito que dedicaban enteramente a los misioneros, sin saber que ellos nos estaban misionando a nosotros. Ha sido una experiencia enriquecedora por donde se la mire.