Ubicados en paraje La Casilla en el departamento de Flores, el establecimiento familiar que era
del abuelo de Giovanna Pérez, pasó a ella en 2014 y junto a su marido Ruben Ponce, comenzaron
a producirlo aumentando fuertemente el número de vacas en ordeñe. Arrancaron en un buen
momento pero a los pocos meses el sector se hizo pedazos, con mucha dedicación hoy logran
una producción de 21 litros promedio por año. Haciendo todo ellos mismos, lograron tener un
tambo saneado que les permite vivir de él.
En setiembre de 2014 lograron pasar
las tierras del abuelo de Giovanna
que eran adjudicadas por Instituto
Nacional de Colonización, a ellos, y
en octubre obtuvieron la matrícula de
Conaprole. Si bien recuerdan que co-
menzaron a trabajarlo un año y medio
antes, cuando se dieron cuenta que la
posibilidad de quedarse con ese cam-
po era real, formalmente se hicieron
de él en 2014. “El tambo estaba muy
feo, con baja remisión de leche, sin
pasturas, con problemas de células y
de recuento y tampoco había divi-
siones ni con hebra eléctrica. Había
19 vacas en el tambo, de las cuales
quedaron 12 que eran las que daban
leche en niveles aceptables”, recordó
Ruben Ponce. Primero comenzaron
dividiendo el campo al medio, luego
apartando las vacas secas y posterior-
mente dividiendo las categorías. De
esta forma comenzaron a repuntar la
producción de leche.
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CRECIMIENTO LENTO
PERO SEGURO
“No es fácil arrancar de cero, pero si
se tiene un sueño se debe cumplir y
con trabajo se logra salir adelante”
Ponce agregó que con mucho sacri-
ficio lograron pagar las deudas que
tenía el tambo, por lo que, cuando
tuvieron las primeras producciones
para ellos, fue una gran satisfacción.
“Tenemos una retención mensual
que nos hace Conaprole de $ 10.000
que son para Colonización. Con eso
hemos ido pagando la renta. Cuan-
do recién empezamos pagábamos
$75.000 por semestre, después
empezó a bajar y ahora son $ 60.000”,
recordó Pérez.
El comienzo no fue fácil porque
cuando empezaron a remitir a Con-
aprole, a los dos o tres meses bajó
abruptamente el precio de la leche.
De todas formas, destacaron el apoyo
que siempre han tenido del zonal de
Conaprole Clever Machin, quien les
brindó facilidades para trabajar. “Nos
dieron un préstamo para comprar
más vaquillonas. Primero fueron
8 y luego 4 más, animales que ya
tenemos pagos. Después fuimos
consiguiendo más ganado llegando
hoy a tener 43 vacas en ordeñes, 5
vaquillonas próximas a parir y otras 5
o 6 más para inseminar en octubre”,
recordó Ponce.