Revista ANPL Revista ANPL N° 24 | Page 32

Ubicados en paraje La Casilla en el departamento de Flores, el establecimiento familiar que era del abuelo de Giovanna Pérez, pasó a ella en 2014 y junto a su marido Ruben Ponce, comenzaron a producirlo aumentando fuertemente el número de vacas en ordeñe. Arrancaron en un buen momento pero a los pocos meses el sector se hizo pedazos, con mucha dedicación hoy logran una producción de 21 litros promedio por año. Haciendo todo ellos mismos, lograron tener un tambo saneado que les permite vivir de él. En setiembre de 2014 lograron pasar las tierras del abuelo de Giovanna que eran adjudicadas por Instituto Nacional de Colonización, a ellos, y en octubre obtuvieron la matrícula de Conaprole. Si bien recuerdan que co- menzaron a trabajarlo un año y medio antes, cuando se dieron cuenta que la posibilidad de quedarse con ese cam- po era real, formalmente se hicieron de él en 2014. “El tambo estaba muy feo, con baja remisión de leche, sin pasturas, con problemas de células y de recuento y tampoco había divi- siones ni con hebra eléctrica. Había 19 vacas en el tambo, de las cuales quedaron 12 que eran las que daban leche en niveles aceptables”, recordó Ruben Ponce. Primero comenzaron dividiendo el campo al medio, luego apartando las vacas secas y posterior- mente dividiendo las categorías. De esta forma comenzaron a repuntar la producción de leche. 32 | ANPL CRECIMIENTO LENTO PERO SEGURO “No es fácil arrancar de cero, pero si se tiene un sueño se debe cumplir y con trabajo se logra salir adelante” Ponce agregó que con mucho sacri- ficio lograron pagar las deudas que tenía el tambo, por lo que, cuando tuvieron las primeras producciones para ellos, fue una gran satisfacción. “Tenemos una retención mensual que nos hace Conaprole de $ 10.000 que son para Colonización. Con eso hemos ido pagando la renta. Cuan- do recién empezamos pagábamos $75.000 por semestre, después empezó a bajar y ahora son $ 60.000”, recordó Pérez. El comienzo no fue fácil porque cuando empezaron a remitir a Con- aprole, a los dos o tres meses bajó abruptamente el precio de la leche. De todas formas, destacaron el apoyo que siempre han tenido del zonal de Conaprole Clever Machin, quien les brindó facilidades para trabajar. “Nos dieron un préstamo para comprar más vaquillonas. Primero fueron 8 y luego 4 más, animales que ya tenemos pagos. Después fuimos consiguiendo más ganado llegando hoy a tener 43 vacas en ordeñes, 5 vaquillonas próximas a parir y otras 5 o 6 más para inseminar en octubre”, recordó Ponce.