No hay nada más difícil que despertar cada mañana recordando que quien tanto has amado se ha ido para siempre. Ayer se cumplió un mes justo de su ida a otro mundo, a otro lugar, en definitiva a otro sitio demasiado lejos de mi alcance. Ahora mismo no sé cómo enfrentar mi soledad, no sé qué pasará con mi vida ¿podré con esta carga? ¿o tal vez no?. Nunca me he esperado que de la noche a la mañana me arrebaten de las manos algo tan importante, medio corazón mío. Éramos muy felices ¿en realidad lo conseguimos? La verdad es que no del todo, no mentiré, pero tengo por seguro que lo quería más que a nadie y que podríamos haberlo logrado, solo era cuestión de tiempo.Puede ser que nuestras charlas o discusiones fueran de pequeñas cosas sin importancia, pero eran algo, por lo menos me transmitían sus emociones y me dejaban llegar hasta el interior de su corazón, cosa que ahora me es imposible. Es muy triste saber que ya no estás, el luto duele, duele mucho, demasiado para mi gusto, es algo desolador que te desgarra por dentro como una cosa mala, no te deja respirar, ni tan siquiera pensar y es que es verdad que la experiencia que se vive al perder a alguien tan cercano y tan amado es algo muy complicado, y mucho más si no lo tenias previsto. ¡Ojalá todo esto fuera un sueño! ¡Una mentira despiadada! ¡Una mala pasada! Pero no, esto va en serio, y es una pena. Me encantaría tanto volver a escuchar tu voz aunque solo fuera una sola vez, un pequeño instante…Lo daría todo, daría todo por sentir mariposas a tu lado de nuevo, por compartir nuestro tiempo juntos aunque solo fueran unos miserables cinco minutos, estaría dispuesta a dar la vida si eso se valiera. ¡Habrá que aceptar que ya no estarás en algún momento¡ No, no puedo, cada vez que te recuerdo vienen las lagrimas ¡y muchas! Esto está siendo muy pero que muy duro, puede conmigo, la situación me sobrepasa y no soy digna de más. No te mentiré, aun sigo con la esperanza de volver a verte algún día, aquí, a mi lado.
Esta oscurecido en California y estoy dándome un baño nocturno en la playa.
De repente me veo succionada por una corriente fría que me arrastra muy fuerte y me succiona más y más adentro en un mar oscuro y nada visible.
-¡Ayuda!-Chillo desesperadamente al sentir la muerte tan cerca-
Diviso una ola demasiado grande que viene por detrás, y en cuestión de segundos tomo una de las decisiones más importantes de mi vida, las cosas no pasan dos veces, tampoco pasan por que sí, solo por una razón, todos estamos predestinados, así que supongo que este es mi destino y solo el mío.
JUDIT LOPÉZ CAMUÑAS 3 ESO