De la colonia a la globalización
De éstos, los principales en Huajua-
pan fueron Antonino Peral Solana,
Cándido Abascal Madrazo y Antonio
García Peral”. Vendían las zaleas y el
chito, acopiado en Puebla por la casa
de los Bárcena.
Antonino también comerciaba ga-
nado mayor y “fue todopoderoso en
la sociedad huajuapeña, a lo cual con-
tribuían los vínculos de compadraz-
go con el general Edmundo Sánchez
Cano, quien llegó a ser gobernador
del Estado en 1946. Cándido operó de
la década de 1920 hasta la de 1960.
En Tehuacán compartió sus nego-
cios con otro sobrino, Ángel Abascal
Gómez, nacido en esa ciudad”. En los
años treinta y cuarenta en Tehuacán,
un testimonio apunta que los Llama
Fidelfa Peral
-de origen cántabro, se recordará-, es
Esposa de Don
decir don Gerardo Llama y sus sobri-
Antonio García
nos Pedro y Rafael Gutiérrez Llama,
sacrificaban anualmente unas 20.000
cabezas. Otro paisano, Evaristo Abas- tonio Gorostegui “ejecutaba entre cin- ya entonces los cántabros habían ga-
cal Arredondo, sacrificaba “de dos a co y seis millares. En Tehuacán hubo nado buen lugar. Lo más apreciado
tres mil”, y su hermano Antonio “alre- años en los que llegaron a matarse del negocio de las cabras eran las pie-
dedor de diez mil”. También don An- entre setenta y ochenta mil chivos”; les, porque se vendían fácilmente en
Iñigo garcia
Peral
el extranjero. “la piel de los trozos
de ganado de Tehuacán eran los más
preciados se empacaban conveniente-
mente y se exportaban a Nueva York.