REVISTA 2019 mth revista PDF | 页面 24

M atanceros Los hombres que dedicaron su vida a matar chivos D Gabino Martínez fue fuer- za y experiencia fuerte y de buena madera Don Gabino on Gabino siempre fue así, lo co- nocí a finales de la época de los 80’s, su piel surcada y morena, con una exagerada esbeltez, pero “ga- rrudo” con la fuerza suficiente para con- trolar a un cabrio de más de 40 kilos. Los años nunca le pesaron, era ágil y con una elasticidad envidiable, podía permanecer por largo tiempo en cuclillas sin mostrar cansancio. Sólo le veía en la temporada de Matanza, y me daba gusto saludarlo mientras desolla- ba las cabras, en esa época sobre peta- tes tendidos al suelo y sólo utilizando un puñal, sus pies y manos. Me contó que tenía 15 años cuando su padre lo llevó por primera vez a la tradicional matanza y desde enton- ces hasta su muerte se dedicó a trabajar con Guiño, como le llama al hacendado. Para mí fue el matancero más viejo y con más experiencia de la cuadrilla de San Gabriel Chilac que trabaja para Íñigo Gar- cía Manzanares, uno de los principales introductores de ganado caprino para la elaboración del mole de caderas en Te- huacán. Los matanceros por excelencia, como don Gabino Martínez, son de San Gabriel Chilac. Aprendió el oficio de su padre y su padre de su abuelo; sus dos hijos ya lo hacen también, sus nietos ... aún no: “ahorita no les gusta, a la mejor des- pués”. A don Gabino todavía le tocó ir con don Íñigo García Peral a Isla Guadalupe, cuando el gobierno federal otorgó una concesión –de 1970 a 1999, aproxima- damente- para la “caza” de cabras y ex- El arte de matar cabras traer su carne, pieles y huesos, como una medida para erradicar a la especie que fue introducida a finales del siglo XVIII causando estragos a la fauna y flora de la región. “Fuimos en bote, allá, por las cabras, me llevó Íñigo, el papá”. “Es el matancero más chingón y con más experiencia, el más viejo”, presume Íñigo García, el hacendado. Tradición que se hereda Los chicharroneros –que fríen la car- ne y la piel- y los cortadores –el último eslabón en la cadena: “arman” los juegos de caderas y espinazo- vienen de Huau- juapan de León, Oaxaca. También llegan