REFUGIO HARLAN Refugio - Harlan Coben ULT | Página 80

esperar hasta que quedara alguien desparejado. Todos empezaron a moverse de un lado para el otro frenéticamente, juntándose con sus amigos por miedo a quedarse solos. Todos, excepto Rachel Caldwell, que me miraba y sonreía. A pesar de estar sentado, sentí que me flojeaban las rodillas. La gente le daba golpecitos en el hombro a Rachel, la llamaban por su nombre o intentaban atraer su atención como fuera. Pero ella los ignoraba y no apartaba sus ojos de los míos. —¿Y? —me espetó. —¿« ¿Y?» qué? —y y o venga a soltar comentarios ingeniosos. —Que si quieres que hagamos juntos el trabajo. —Claro. La señora Friedman empezó a dar palmas para que le prestáramos atención. —Muy bien, chicos, si y a tenéis compañero, sentaos juntos, que voy a explicaros en qué consiste el trabajo. Me levanté y cogí la silla, pero me quedé parado… un poco cortado, pero Rachel me hizo sitio y me indicó que me sentara a su lado. Y así lo hice. Olía a… a… a chicas guapas. Empecé a sentir calor. Le prestaba toda su atención a la profesora y tomaba muchos apuntes. Su cuaderno no tenía ni un tachón. Yo intentaba prestar atención —la señora Friedman nos estaba dando las pautas del trabajo— pero sus palabras se me esfumaban como si fueran humo. Cuando sonó el timbre, Rachel se dirigió a mí. —¿Cuándo quieres que quedemos? —Cuanto antes. —¿Te parece hoy, después del instituto? Recordé que esa tarde iba a visitar a Agente, el tatuador. —Después del insti no puedo. ¿Te parece esta noche? —Parece una cita. Pues me llamas, ¿vale? —Sí, claro. Se quedó esperando; y o no sabía a qué. —No tienes mi número. —Ah, claro. —Y es probable que lo necesites para llamarme, ¿no te parece? —Buena observación —dije mientras asentía con cara de interés. —Déjame tu teléfono —dijo entre risas. Le di el móvil sin preguntar para qué lo quería. Escribió algo en él y me lo devolvió. —Ya lo tienes. —Gracias. —Luego hablamos —y se puso de pie para marcharse. —Adiós. Cinco minutos después estaba sentado con Ema en una de las mesas del