REFUGIO HARLAN Refugio - Harlan Coben ULT | Seite 74
—Venga, come —susurró.
Me llevé otra cucharada a la boca. Se abrió la puerta de la trastienda y
apareció mi tío. Kimberly se inclinó sobre mí y me susurró al oído:
—Ríete como si te acabase de contar el chiste más gracioso del mundo.
Estuve tentado de preguntarle que por qué pero, por alguna razón, me caía
bien y confiaba en ella, así que lo hice. Sentí que mi carcajada sonaba un poco
forzada pero, entonces, ella se rio conmigo. Tenía una de esas risas contagiosas,
lo que facilitó que siguiera riendo. Volvió a inclinarse sobre mí:
—Otra vez. No queremos que tu tío nos pregunte de qué estábamos hablando.
Así que volví a reírme; y ella, conmigo. Mi tío nos miró con ojos de cordero
degollado y con una sonrisa tristona en los labios. Kimberly se alejó con la silla.
Confundido, perdido, dejé de reír. Cuando vibró mi móvil, no estaba seguro de lo
que hacer. Era el Cuchara. Decidí contestar.
—Dime.
—¿Mickey ? —estaba emocionado. De hecho, lo estaba tanto que se saltó su
típica disertación inconexa—. ¡Tengo algo!
—¿El qué?
—La taquilla de Ashley.
—¿Qué pasa con ella?
—Sé quién la forzó.