REFUGIO HARLAN Refugio - Harlan Coben ULT | Page 168

CAPÍTULO VEINTISÉIS Unas horas más tarde, después de que me curaran el mordisco de la pierna y después de hablar con la policía, mi tío me llevó a casa. Creía que me sometería a un interrogatorio severo o que me daría una charla, pero no lo hizo. Parecía que estuviera inmerso en sus propios pensamientos. —Menuda paliza —dijo de pronto. Asentí—. ¿Es la primera vez que te dan una así? —y agarró el volante con más fuerza. —Sí —como no sabía qué responder, le dije la verdad. —Por la mañana será peor. Mucho peor. Recuérdame que te dé unos calmantes cuando lleguemos a casa. —Gracias. Tomó una curva y, sin dejar de mirar la carretera, me soltó: —Las pruebas para el equipo son dentro de poco. —Lo sé. Se hizo entre nosotros un silencio incómodo. Esta vez, decidí ser y o quien lo rompiera. —La otra noche… te vi manteniendo una videoconferencia con una mujer. —Ah —y se aclaró la garganta. —¿Quién es? —Mi novia —me dejó sorprendido—. Vive muy lejos. Al otro lado del charco. —Se suponía que tenías que ir a verla —no respondió—. Pero te has quedado aquí… conmigo. —No te preocupes por eso. Ya se resolverá todo. Más silencio. —¿Puedo preguntarte otra cosa? —Claro. —¿Qué pasa entre el jefe Tay lor y tú? —El jefe Tay lor es una herramienta —dijo con una sonrisa en la boca—, pero tiene poder. —Su hijo es el capitán del equipo de baloncesto. —Él también lo fue. Hace años. Era alumno de último curso y el capitán cuando y o estaba en segundo. Vay a, así que la historia se repite. —¿Y qué pasó? Parecía que estuviera sopesando lo que decir. Negó con la cabeza. —Ya te lo contaré en otra ocasión. Ahora mismo, es mejor que nos ocupemos de tus heridas.