Ema la miraba con cara de resignación.
—¿Qué te pasa? —le pregunté.
—Es guapa, ¿verdad?
No sabía qué responder, así que no dije nada y salí del coche. Rachel me
sonrió abiertamente en cuanto nos miramos, pero la sonrisa se le congeló en los
labios en cuanto vio a Ema. Ambos nos acercamos a la entrada, pero Rachel no
dejaba de mirar a Ema. Y esta tampoco le quitaba ojo a ella. No sabía qué hacer.
—Ashley no quería que nadie lo supiera.
—Tranquila. Ema lleva ay udándome desde el principio.
No parecía que le hiciera gracia mi respuesta. Ni a Ema. Intenté que la cosa
avanzara:
—Me has dicho que tenías una pista sobre Ashley —la chica miraba a Ema
de reojo, cautelosa—. Tía, de verdad, que no pasa nada.
Suspiró y nos dejó entrar. Nos sentamos en el mismo salón opulento en el que
ella y y o habíamos estado hablando unas horas antes.
—Este es el portátil de la casa de la piscina. Ashley lo utilizaba para consultar
su correo electrónico. He conseguido entrar en su cuenta.
—¿Cómo? —pregunté.
Rachel estaba incómoda.
—Mi padre no pasa mucho tiempo en casa, pero eso no quiere decir que no
se preocupe por vigilarme. El año pasado instaló controles parentales en los
ordenadores de la casa para ver qué hacía.
—Qué putada —dijo Ema.
—Ya te digo.
—Padres —dijo Ema moviendo la cabeza de lado a lado.
La tensión entre ambas se había suavizado. Pero no mucho. De hecho,
« suavizado» quizá no fuera la palabra adecuada. Digamos mejor que se estaba
« descongelando» . Pero algo es algo.
—Mi padre no entiende gran cosa de ordenadores, así que compró algo por
Internet, pero no creo que supiera muy bien lo que estaba haciendo y no tardé en
darme cuenta. Así que le cogí sus claves y … bueno, ahora ve lo que y o quiero
que vea; no sé si me entendéis. Lo más triste es que, en realidad, no tengo nada
que esconder pero… Bueno, da igual —y se pasó el pelo por detrás de la oreja—.
La cuestión es que aunque Ashley borró el Historial, he podido ver por dónde ha
andado.
—¿Y? —pregunté.
—Que esta mañana ha recibido este correo electrónico —y me tendió un
folio. Era corto y muy dulce:
Ash:
Estoy metida en un buen lío. Cree que soy y o la que te ha escondido.