—No creo. Me contó que trabajaba en un club de alterne horrible y que el
jefe del garito pensaba que había sido raptada por un maleante que se dedicaba a
la trata de blancas y que vendía a las chicas al otro lado del charco… pero que
ella había escapado.
« Trata de blancas» , pensé y un escalofrío me recorrió la espalda. Candy me
había dicho que Antoine hacía que las chicas desaparecieran… y lo había
llamado « Muerte Blanca» . Muerte blanca, trata de blancas… tenía que ser lo
mismo.
—Y aquí, en Kasselton, esperaba escondida a que se la llevasen para
siempre.
—¿Para siempre?
—Eso es lo que decía. Como si lo de quedarse en Kasselton fuera solo
temporal. Pero esto le gustaba. Decía… decía que nunca había sido tan feliz.
Estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para que no se la llevaran de aquí; pero
habían dado con ella. Y me dijo que fue culpa suy a.
Otra vez me vibró el móvil. Miré rápidamente a ver quién era. Nuevamente
Ema: « Tengo que enseñarte una cosa. Pero prométeme que no te vas a
enfadar» .
—El tipo que bajó del coche, ¿tenía un tatuaje en la cara?
—No. Era alto… como de tu estatura, pero el doble que tú. Y era negro.
Me vino a la cabeza Derrick, el gorila del Plan B.
—¿Y cómo la encontraron?
—No estaba segura, pero creo que y o lo sé.
—¿Cómo?
—Los dos erais nuevos en el insti, ¿verdad?
—Sí.
—Entonces, participaríais en las jornadas orientativas de la señora Owens,
¿no?
Pensé en aquellos días y en lo inútiles que eran.
—Nos envían el Star Ledger cada día… y salió un artículo que hablaba de
eso. En una de las fotos salía una carrera de relevos o algo así. Y allí se veía
claramente a Ashley.
El Star Ledger era el periódico de may or tirada del estado y llegaba hasta
Newark. Tenía sentido.
—Vale, y una vez que estáis aquí, ¿qué hacéis?
—Ashley tenía que quedarse escondida. Le dije que se quedara conmigo —
abrí la boca para decir algo, pero me la tapó con la mano—. A tu próxima
pregunta, te diré que mis padres están divorciados. Mi madre vive en Florida y
mi padre está con su tercera esposa-trofeo. Viajan mucho.
—¿No tienes hermanos?
—Uno may or, pero y a está en la uni. Tenemos personal de servicio en la